El barco que halló una segunda vida como rincón de lectura

En el colegio de Meaño recuperaron y restauraron una embarcación que ahora adorna el patio

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meaño / agencia

Alumnos y profesores del colegio de Meaño protagonizaron ayer la botadura de un barco, simbólica claro. Porque nadie salió del recinto escolar, pero eso no impidió que Mar de Libros, que así ha sido bautizada esta embarcación, recibiera el tradicional golpe con una botella para festejar su entrada en funcionamiento. Puede que ya no vaya a surcar más los mares, pero no le faltará actividad. Porque en este centro escolar han decidido convertirla en rincón de lectura, un espacio en el que los pequeños puedan aprovechar los recreos para disfrutar de los libros. Y por eso está decorada con portadas de los más populares en el centro.

Explica el director del colegio, Paulo Nogueira, que fue Claudio, un marinero de Vilanova, el que les cedió el barco. «Quería desfacerse del e xurdiu a posibilidade de traelo para o colexio para facer un rincón de lectura, coma un anexo á biblioteca», asegura. La embarcación llegó a Meaño el pasado mes de septiembre y, desde entonces, alumnos y profesores no han parado hasta ponerla a punto. Contaron con la ayuda de Quinteiro, el abuelo de una estudiante, que les ayudó a restaurarlo. Acondicionó el interior y les construyó una escalera de madera para subir a él. También ayudaron los alumnos, «que fixeron todas as labores de limpeza e preparación do barco», añade el director. Los estudiantes diseñaron y decoraron también la bandera, que irá cambiando de forma periódica.

Fueron también los chavales los que diseñaron las normas de funcionamiento de esta embarcación, de la que podrán disfrutar a partir de hoy. Los de sexto determinaron que el aforo máximo debería ser de 12 personas, así que en las escaleras hay una docena de pulseras, que son las que dan acceso. Y en la proa se esconde una cesta con las lecturas preferidas. Además, la embarcación cuenta con una estación meteorológica, «e imos facer unha bitácora de navegación. Cada alumno que suba terá que apuntar a dirección do vento, a temperatura e o grao de humidade e despois traballaremos con eses datos na aula», afirma Nogueira.

El centro aprovechó el día de ayer para celebrar la botadura de este barco. El acto contó con dos madrinas de excepción, una enfermera y una auxiliar que durante años trabajaron en el colegio y que hicieron una gran labor en la biblioteca. Tampoco faltaron Claudio y el abuelo Quinteiro. Entre todos rompieron la botella, que tuvo que ser de plástico, que inaugura la nueva singladura de Mar de Libros.

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