Scariolo, Jofresa y Aldama, los apellidos ilustres del Nacional

El hijo del seleccionador juega el Campeonato de España de O Salnés con el Unicaja, el del ex base del Joventud en el Sant Adriá y el del ex pívot ACB con el Canterbury


vilagarcía / la voz

El Campeonato de España Infantil Masculino de Clubes inicia hoy su desenlace con el paso de las fase de liguillas clasificatorias a la de eliminatorias a todo o nada. De 32 equipos en juego a exactamente la mitad. Y ya sin tantos partidos ni escenarios, con los ocho encuentros de hoy frente a los 16 de los primeros tres días, y con un pabellón menos, al perder Cambados y Vilanova la compañía de Meaño, es posible que a partir de ahora, y durante el tiempo que duren sus respectivos equipos en lid, tres ilustres apellidos del baloncesto español empiecen a despertar más atención entre la multitud de aficionados que están siguiendo la cita nacional: Alessandro Scariolo, hijo del seleccionador nacional español, en el Unicaja, Gerard Jofresa, vástago del mítico base del Joventud de Badalona Rafa con el Unió Basquet Sant Adriá 1; y Santiago Aldama, que además del apellido, heredó el nombre de su padre, pívot de renombre ACB en los 90 e internacional con España en los infaustos Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, en el Canterbury canario. Los tres, en la órbita del programa de seguimiento de la Federación Española.

Alessadro Scariolo (dorsal 6), el único de los tres que no está siendo titular en el Nacional, colaboraba ayer en el Unicaja en acabar de eliminar al Fundación 5+11 (Baskonia), su equipo la temporada pasada. Puede jugar de 1 o de 2, destacando por sus buenos fundamentos técnicos, y por el físico heredado de sus padres -la ex internacional española Blanca Ares es su madre-.

En el subcampeón catalán, el Sant Adriá, milita Gerard Jofresa (dorsal 5). Hijo del director de juego de aquel magno Joventud de los 80 y 90 y uno de los mejores lectores de juego en la historia del baloncesto español, Gerard es también base, aunque su gran virtud, un tiro exterior prodigioso -viene de ganar el concurso de triples del prestigioso torneo de su club- le permite jugar de escolta.

Y Santiago Aldama (dorsal 23). Si su padre era un pívot de 2,10 de molde tradicional, Aldama júnior evoluciona como escolta en las filas del Canterbury, campeón canario, que lidera junto a Carlos Cazorla. Su perfil todoterreno, una gran mano, y su potencial crecimiento físico podrían readaptarlo a otro puesto en el futuro.

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