El Ateneo, depositario de buena parte de la tradición de la Romaría Vikinga, va a sustituir a su histórico Úrsula por un nuevo barco; hasta Carlos Blancos se ha sumado a la campaña para conseguir fondos
04 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.No es lo mismo ser vikingo que ser vikingo de Catoira. En esta localidad arousana, que vela la desembocadura del Ulla, llevan más de medio siglo conjurando a golpe de humor, vino tinto y cascos con cuernos el drama medieval de las invasiones normandas. El Ateneo Vikingo es custodio de buena parte de esa tradición catoirense. Sus integrantes llevan años tomándose el desembarco de cada primer domingo de agosto con la seriedad con la que se deben tomar las fiestas de guardar. Su barco, el Úrsula, fue durante muchos años una pieza clave de la Romaría Vikinga, pero tras la pandemia aquel pobre galeón ya no pudo más. Desde entonces, el Ateneo lleva buscando la manera de sustituir al Úrsula —un nombre que forma parte de la mitología vikingo-catoirense— y parece que la ha encontrado: hace unos años, en Vilanova, dieron con un barco de poliéster que había nacido para realizar trabajos auxiliares de acuicultura, pero que había terminado abandonado en O Esteiro. Es una nave de 16 metros de eslora y 4,5 de manga, perfecta para ser reconvertida en el nuevo barco del Ateneo. No será, explican, un drakkar —un barco de guerra y razia— sino un knorr —un mercante o carguero—. Y aunque los knorr nórdicos no siempre llevaban mascarón de popa, el de los vikingos de Catoira sí lo tendrá.
Hacerse con el barco y convertirlo en un barco con historia no es barato. Y por esa razón, el Ateneo Vikingo está inmerso en una campaña para conseguir los fondos que necesita para obrar esa transformación y para poder hacerlo a tiempo, además, para participar con su nueva nave en el desembarco del próximo mes de agosto. Además de intentar captar socios que aporten músculo a la entidad —la cuota anual es de 20 euros al año—, esta ha entablado una alianza con el humorista vilagarciano Carlos Blanco, que el domingo que viene, a las siete de la tarde, «vestido de vikingo, no auditorio vikingo da Catoira vikinga» cerrará la gira del espectáculo «A penúltima». La mitad de la taquilla —las entradas ya están a la venta en el Galeón Vikingo, bar Ao Carallo, bar Luis, librería O Cartafol y estanco Manteiga en Catoira; Lamarka en Vilagarcía, y Axa Caldas BGL-Gamauto— se irá para el nuevo barco del Ateneo.
Para él aún no hay un nombre decidido, según explica Fernando Rial, el vicepresidente de la asociación. Hay quien opta por un clásico Úrsula II, y hay quien prefiere conservar intacta la memoria del barco anterior y buscar una nueva nomenclatura para este.
Esa es una decisión que la asociación que preside Ángel Lorenzo Arriaga tendrá que tomar. Pero ahora, entre espectáculos y campañas de captación de socios ya tienen la agenda completa. Sobre todo porque no han dejado de organizar, como cada año, la andaina Ateneo Vikingo con la que cada 17 de mayor celebran, con un paseo al aire libre, el Día das Letras. La cita cumple, este 2026, la friolera de 31 ediciones.