Alberto García está convencido de que habrá una moción de censura en Catoira

Tras perder la cuestión de confianza, el veterano alcalde socialista cree que la ruptura del grupo se está alentando desde dentro de su propio partido


catoira / la voz

En esta ocasión, el pleno de Catoira no deparó ninguna sorpresa. Cinco minutos bastaron para que Alberto García plantease su cuestión de confianza vinculada a la aprobación de los presupuestos municipales. El secretario del Concello explicó a los concejales el procedimiento para dar paso a la votación, que arrojó el mismo resultado que la semana pasada. García y el único edil socialista que mantiene su fidelidad al regidor apoyaron las cuentas y redondearon cinco votos con los tres que puso sobre la mesa el Partido Popular de Iván Caamaño. En contra, los tres representantes del PSOE que han roto con quien fue su candidato y los tres concejales del BNG. Cinco contra seis, cuestión perdida y se abre, ahora, un período de un mes en el que el documento resultará aprobado automáticamente si no se presenta una moción de censura que desbanque al veterano mandatario socialista.

Tal y como están configuradas en este momento las corrientes internas de la corporación, esa moción de censura solo podría resultar de la suma de los tres concejales del PSOE a los que Alberto García se refiere como díscolos, y los miembros del BNG. Juntos redondearían la mayoría absoluta. Sucede que, si no se desencadenan otros movimientos, ese pacto convertiría a los tres ediles del PSdeG en tránsfugas, lo que complicaría la viabilidad de una operación así.

Con eso y con todo, el alcalde de Catoira se muestra convencido de que la moción se presentará. «Creo que vai ir adiante», sostiene, y basa su afirmación en una apreciación dura: «A estas alturas creo que está claro que dende dentro do PSOE se están alentando todas estas faltas de lealdade para romper o partido en Catoira». Hace ya largo tiempo que García asegura haber perdido cualquier confianza en la mayoría de su propio grupo municipal. Solo un acuerdo de última hora permitió que el regidor recobrase el bastón de mando como número uno de la lista más votada en los comicios del 2019, e incluso así, uno de sus compañeros se abstuvo cuando llegó el momento de votar un nuevo alcalde tras la alianza frustrada del PSOE y el PP para arrebatarle el bastón de mando al BNG.

«Ninguén pode gobernar con xente que nin sequera quixo formar grupo de goberno», afirma el primer edil con respecto a sus compañeros de grupo. García defiende su larga trayectoria en el seno del PSdeG: «Eu fundei UXT en Arousa e son militante do PSOE dende hai máis de corenta anos. Ningún neófito me pode dar leccións de militancia». Y sus críticas apuntan bastante más allá del ámbito inmediato de Catoira: «Son concelleiro dende 1979 e cheguei á alcaldía en 1989. Dende entón o único que fixen foi traballar para os veciños e gañar eleccións para o meu partido; nunca me dediquei a trepar para aparecer nas listas nomeado a dedo e ser deputado ou senador, como si fixeron outros». El reloj, en definitiva, comienza a correr de nuevo.

El BNG reitera que está dispuesto a negociar un acuerdo con el PSOE si el regidor sale de la ecuación

Por una lógica elemental, el foco, tras la derrota de la cuestión de confianza, se sitúa sobre los tres concejales del PSOE y sobre el grupo municipal del BNG, los únicos que podrían entablar la moción de censura para descabalgar a Alberto García. De momento, poco se puede decir acerca de los primeros, máxime cuando la dirección del PSdeG guarda silencio sobre el atolladero político en el que se ha convertido Catoira. Sí ha trascendido que los tres estaban dispuestos a apoyar los presupuestos del veterano regidor a condición de que las tres liberaciones que proponía el documento se redujesen a una, para su compañero de filas que mantiene la lealtad a García y dirige la brigada de Obras, pero en ningún caso para el Partido Popular. El segundo requisito consistía en que se eliminase el cobro de dietas por parte de la alcaldía, sobre el que la Fiscalía ha abierto una investigación.

Quien sí se manifestó de forma clara al concluir el pleno fue el portavoz del BNG, Xan Castaño, que ocupó la alcaldía durante el primer año de este convulso mandato: «Nós xa fixemos o que tiñamos que facer para que Alberto García non volvese ao goberno e a tratar Catoira como se fose a súa leira. Estamos dispostos a chegar a acordos co PSOE, pero nunca con García, que por dignidade e por ética política debería dimitir», zanjó Castaño.

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