Alberto García lleva a pleno el presupuesto de Catoira sin el apoyo de su propio grupo, el PSOE

La propuesta incluye tres liberaciones que rechazan tres de los cinco ediles socialistas


catoira / la voz

Si lo ocurrido con la moción de censura frustrada entre PSOE y PP para desbancar al BNG de la alcaldía demostró que la situación política en Catoira justificaba un máster en aritmética y alianzas municipales, lo que esta mañana sucederá en el pleno vikingo alimentaría por sí mismo un grado superior en la materia. El regidor socialista Alberto García ha convocado a los once miembros de la corporación para entablar el más importante de cuantos debates aborda un Concello cada año; el de la aprobación de sus presupuestos. Pero lo hace sin tener garantizado el apoyo de su propio grupo. Tanto es así, que tres de los cinco concejales del PSOE discrepan abiertamente de un documento que, entre otros puntos, propone la adopción de tres liberaciones.

El planteamiento se recoge en las bases de ejecución de las cuentas, que explicitan la posibilidad de que, de acuerdo con la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, tres de los integrantes del pleno perciban un salario por el desempeño de su labor en el consistorio. Bien de forma exclusiva, bien en una cuantía proporcional al tiempo que le dediquen. Aunque una de ellas se reserva para el alcalde, si este no la aceptase -como es el caso, ya que García está jubilado-, las dedicaciones se pondrían a disposición de los tres grupos políticos que hubiesen obtenido un mejor resultado en las elecciones anteriores.

Teniendo en cuenta que en Catoira tienen representación PSOE, BNG y PP, cada uno de los grupos podrá designar a uno de sus integrantes como concejal liberado. Bastará con que se lo comuniquen a la alcaldía dentro del mes siguiente a la aprobación definitiva de los presupuestos. Sucede que el BNG, que considera que el alcalde está maniobrando para asegurarse el respaldo de los populares de Iván Caamaño, a través de uno de los salarios, ha rechazado ya públicamente la dedicación. E, independientemente de que la medida sea legal, tampoco la mayoría del grupo socialista está de acuerdo con esta idea, a la que ninguno de ellos aspira. Es mas, los tres ediles que ya han comunicado a García que no apoyarán las cuentas coinciden con los nacionalistas en apreciar tras esta propuesta un guiño a los conservadores. En lugar de acudir ahora a la votación, entienden que lo sensato habría sido negociar sin prisas ni fisuras, habida cuenta de que los presupuestos del año pasado están prorrogados de oficio.

A García le basta una mayoría simple, que podría alcanzar con su propio voto, el del único de sus concejales cuyo apoyo conserva, y los tres del Partido Popular. Siempre, claro está, que sus otros tres compañeros no voten en contra. De ser así, las cuentas serían rechazadas y en el horizonte surgiría la hipótesis de una cuestión de confianza.

«Ninguén me pode impedir que cumpra coa miña obriga»

Alcalde de Catoira desde 1989, con el único paréntesis del año inaugural de este mandato, en el que el nacionalista Xan Castaño empuñó el bastón de mando, Alberto García analizaba ayer la posibilidad de que sus presupuestos sean rechazados. «Cada un -subraya el veterano regidor- ten que facer o que cre que é correcto, e igual que eu non podo prohibir a ninguén que vote en contra dos orzamentos, tampouco ninguén me pode impedir que cumpra coa miña obriga e competencias».

García argumenta que no sería de recibo demorar la convocatoria. «Teñen a proposta na man dende hai tempo e, insisto, a min non me poden impedir que leve ao pleno as cuestións que son da miña competencia e que mire polo Concello e polos veciños». También defiende la habilitación de las tres liberaciones, en las que no ve ningún problema. «A propia lei márcao para que todos os grupos teñan as mesmas oportunidades de facer o seu labor político democraticamente, como sucede na maioría dos municipios; se cadra algún non quere que iso se poida cumprir en Catoira». «E se eu -abunda el alcalde en la explicación- rexeitei esa liberación para cobrar a pensión, que podía estalo facendo, foi para liberar ao Concello dun gasto económico».

Tampoco compra Alberto García la acusación de que se trata de una forma de atraer al Partido Popular. «Todos os grupos poden solicitalo, ¿que é iso do PP? O único que foi alcalde cos votos do PP foi o señor Castaño do BNG, e cobrando un salario». Las cuentas, por último, mantienen las indemnizaciones para la alcaldía, que la Fiscalía investiga por una posible incompatibilidad con su situación de jubilado. «Son legais -sostiene- e non teño inconveniente ningún en que a Fiscalía as estude».

Catoira, una brisca política sin triunfos

serxio gonzález
El socialista Alberto García, a la derecha, recuperó la alcaldía de Catoira, que había perdido tras las elecciones
El socialista Alberto García, a la derecha, recuperó la alcaldía de Catoira, que había perdido tras las elecciones

Alcalde desde antes de que cayese el telón de acero, el socialista Alberto García se enroca con el PP frente a la hostilidad de los suyos y del BNG

A simple vista, la aritmética resultante de las municipales del 2019 -cinco concejales para el PSOE, tres para el BNG y otros tres para el PP- dibujaba una gobernabilidad no muy complicada para un pequeño municipio que, enclavado a orillas del Ulla, apenas supera los tres mil habitantes. Los números de aquellos comicios sirvieron, sin embargo, un cálculo envenenado que, sin llegar al ecuador del mandato, ha propiciado el primer relevo en la alcaldía en treinta y tantos años, dos votaciones a diestro y siniestro del PP, una moción de censura impensable que naufragó en la orilla y, por fin, el regreso de un antiguo poder que hizo que cualquier alianza más o menos homologable por las fuerzas en liza saltase hecha pedazos.

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