«Accidentes hay muchos, pero sustos y frenazos los hay todos los días»

El Concello catoirense pide a la Xunta que investigue qué pasa en un tramo de la PO-548 donde se suceden los accidentes


catoira / la voz

El tramo entre la rotonda del Concello de Catoira y la que reparte juego hacia el puente interprovincial parece, a simple vista, una carretera más. Pese a estar flanqueado por viviendas y empresas, ese trozo de la PO-548 carece de aceras, pero eso tampoco supone una rareza en la red de carreteras gallegas. No hay cambios de rasante excesivos, ni curvas demasiado pronunciadas. Por no haber, no hay ni demasiados problemas con la iluminación, según dicen los vecinos. Sin embargo, en esa zona la vía está cogiendo fama de ser «una carretera catastrófica». Un atropello registrado el viernes por la tarde, y dos accidentes, han venido a engrosar la ya larga lista de siniestros ocurridos en la zona. En este último año, el contador negro de la carretera se puso en marcha en enero, cuando el concejal Eduardo Touriño fallecía atropellado en ese tramo mientras repartía el pan, como todas las mañanas. Desde entonces, los sucesos se han sucedido con una frecuencia pasmosa, especialmente el tramo inmediato a la vieja escuela de oficios. Y por esa razón, el gobierno local de Catoira ha decidido dirigirse a la Xunta de Galicia -tanto a la Consellería de Infraestructuras como a la delegación provincial- para pedirles que «fagan unha análise de que é o que pode pasar nese punto» y, a partir de ahí, que «adopte as medidas necesarias» para garantizar la seguridad vial.

La sucesión de accidentes no ha llamado únicamente la atención del gobierno local. El PP de Catoira presentó ayer en el Concello una moción que será debatida en el próximo pleno. En ella sugieren que el regidor «se reúna co xefe provincial de carreteras da Xunta de Galicia, coa intención de solucionar os problemas que ten a PO-548 a altura de Catoira». «Non podemos permitir que acabe pasando unha desgraza no punto no que hai uns días foi atropellada unha veciña».

Desde el PP quieren que se tomen medidas, «xa sexa limitando a velocidade da carretera, instalando un paso de peóns ou un semáforo». Esa decisión, explican, debe ser de los técnicos.

Los vecinos están de acuerdo en que ha llegado la hora de hacer algo. «Accidentes hay muchos, pero sustos y frenazos los hay todos los días», explican desde los negocios que miran a la PO-548 en ese punto. En el bar Budha, por ejemplo, oyen cada dos por tres el chirriar de unos frenos. Y en la panadería del otro lado de la calzada aseguran que más de una vez los coches han tenido que orillar para evitar chocar con quienes están aguardando para hacer un cambio de dirección. «Creo que se trata de un problema de despiste más que de otra cosa», dicen en el establecimiento. Y de velocidad: el tramo está limitado a sesenta kilómetros por hora pero muchos conductores exceden el límite, y eso que «el radar está aquí muchas veces», según cuenta María, la propietaria del bar Budha.

La colocación a la altura de ese local de un paso de peatones podría ser una alternativa «siempre y cuando sea elevado, o con un semáforo. Algo que haga que los coches bajen la velocidad», argumentan quienes residen en la zona. Y es que en ese punto de la carretera hay un trajín constante de peatones que cruzan la calzada. Ocurre, en general, en todo el tramo en cuestión, donde los coches aparcados sobre el arcén podrían hacer más difícil a los conductores en tránsito ver a los peatones que aguardan para cruzar. Pero eso, también, es algo que deberán dilucidar los técnicos.

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«Accidentes hay muchos, pero sustos y frenazos los hay todos los días»