«Es mejor hablar poco»

Alberto García, alcalde de Catoira


A punto de celebrar 30 años sujetando el bastón de mando del Concello de Catoira representando al PSOE, Alberto García (Catoira, 1953) dice que sigue tan implicado como el primer día. El amplio despacho en el que me recibe está presidido por un retrato de Xelmírez, auténtico icono de la villa junto con, por supuesto, los vikingos. Podía haber heredado la ferocidad de los invasores del norte, pero el alcalde ha preferido quedarse con las buenas maneras, que le han dado mucha más rentabilidad.

-Toda la vida en Catoira.

-Sí. Toda mi familia es de aquí, por parte de padre y de madre. No tenemos ningún emigrante.

-Treinta años de alcalde y vuelve a presentarse.

-En principio sí. Falta la formalidad únicamente.

-Pero ya está usted jubilado.

-Sí, sí, ya cobro la pensión. Por eso he dejado la dedicación exclusiva, aunque sigo con la misma ocupación que en los últimos treinta años y así seguiré hasta que mis vecinos digan lo contrario. Cuando yo entré, en 1979, en el concello solo había un vehículo. ¿Sabe cuál era?

-...

-¡Una bicicleta! Y el alguacil no podía usarla porque tenía las ruedas pinchadas. Esto hay una generación que no lo sabe.

-Usted siempre gana por mayoría absoluta...

-Sí. No está de moda, pero a mí me ha ido bien.

-¿Cuál es el truco?

-El truco es sencillo: es mejor hablar poco y no perder el tiempo. Y escuchar siempre, que escuchando siempre se aprende algo. Este trabajo necesita 24 horas al día. Hay que trabajar mucho. Yo vengo aquí a las ocho y cuarto y me voy a las dos y cuarto. Pero este es un pueblo pequeño, así que en cualquier sitio al que vaya siempre estoy ejerciendo.

-¿Y la familia?

-Ahora los hijos ya son mayores. La que más lo sufre es la mujer. Quieras que no, esto absorbe mucho.

-Irá usted a todos los entierros.

-No crea. No me gusta eso de ir a la iglesia para lucirme. Sí que voy al tanatorio a dar el pésame a la familia.

-¿Y no está un poco cansado de este trabajo?

-Para mí, cuando una tarea se hace a gusto, no es trabajo.

-Últimamente no se habla muy bien de los políticos.

-Yo entré en 1973 en la UGT y más tarde me afilié al PSOE. Antes se iba a la política a luchar contra lo que había, contra el Régimen. Había un compromiso con las ideas. Hoy es político todo el mundo y entre la corrupción, la demagogia...

-¿Echa de menos los viejos tiempos?

-Echo mucho de menos aquel espíritu. El partido era como una familia. Hoy hay muchas luchas entre compañeros.

-En su partido, en los últimos tiempos no han faltado las puñaladas...

-No me hable, no me hable.

-Pues dejémoslo. Leí por ahí que nunca se había puesto el casco vikingo... al menos no el de los cuernos.

-Tengo el casco ahí, mire. Y la espada [señala un casco y una espada con pinta de poco uso en un rincón del despacho], aunque es un casco sin cuernos.

-¿No participó nunca en el desembarco?

-Estuve en la comisión organizadora antes de entrar en el Concello. Y ya de alcalde fue cuando el Ayuntamiento cogió la romería, construimos el barco vikingo, fortalecimos la relación con Dinamarca...

-Pero no se viste de vikingo.

-Sí, el sábado para la comida medieval.

-¿Tiene aficiones cuando deja de ser alcalde? ¿Juega la partida, colecciona sellos...?

-Juegos, ninguno. Lo que más me gusta es pasear. Leo, también. Y me gusta viajar, conocer otras formas de vida.

-Habrá visto la serie «Vikingos», claro.

-Sí, sí que la he visto. Además estuve en Irlanda, donde la grabaron. Era impresionante. Sobre todo, el lugar donde rodaban las escenas de navegación.

-¿Y qué tal se defiende en la cocina?

-Hago pocas cosas. La verdad es que me gusta más comer que cocinar.

-¿Celta o Dépor?

-Siempre he sido del Celta, pero no lo sigo.

-¿Nunca practicó algún deporte?

-En el colegio jugué un poco al fútbol.

-¿De qué jugaba?

-De extremo izquierda.

-Profético.

-Sí, ja, ja.

-Defínase en pocas palabras.

-Sencillo, trabajador y amigo de mis amigos y vecinos.

-Y ahora defina en breve también a Catoira.

-Lo haré con las palabras de Xelmírez: «Llave y sello de Galicia». Mire, yo viajo bastante y le diré que en muchos sitios se conoce a Galicia por Catoira.

-¿Qué diría que es lo que mejor se le da?

-Ser alcalde.

-¿Y lo que peor?

-Hummm... Los idiomas.

-¿De qué se arrepiente?

-De no haberle dedicado más tiempo a mi familia.

-Una canción.

-Como chove miudiño.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Ser una persona honrada en todos los aspectos y no hacer daño a nadie.

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