La fuga de médicos y las bajas sin cubrir noquean al Hospital do Salnés

El área de medicina interna, que atiende a los pacientes ingresados, perderá a la mitad de sus diez facultativos en cuestión de días sin que prevean reemplazos


vilagarcía / la voz

¿Tiene sentido un hospital sin médicos? La pregunta resultaría del todo absurda si no fuese porque esta es la coyuntura a la que se asoma el Hospital do Salnés. El Sindicato Médico denunció ayer que las fugas de facultativos que no encuentran los suficientes estímulos o las adecuadas condiciones de trabajo, unidas a las bajas que el Servizo Galego de Saúde deja sin cubrir sistemáticamente, «abocan al centro comarcal a una situación insostenible». Circunstancias cruzadas de este tipo harán que, en cuestión de días, el equipo de medicina interna pierda a la mitad de sus doctores sin que exista previsión alguna de reemplazos.

La organización sindical explica que dos de los profesionales han optado por emigrar a otros hospitales y a otras comunidades autónomas, «donde les ofrecen una trayectoria profesional con mejores condiciones y más estable a medio plazo, dada la precariedad de sus contratos aquí». A ello se suma el inminente permiso de maternidad de otra compañera, a la que su avanzado estado de gestación le impide desempeñar sus funciones por más tiempo. Por último, y como consecuencia de la resolución del concurso de traslado de personal, otros dos médicos cambiarán de destino y se incorporarán a hospitales distintos. En cambio, «no se prevé que, en el contexto de los traslados, se incorpore ningún profesional al servicio de medicina interna» de O Salnés. Ni en ese contexto, ni por ninguna otra vía que haya trascendido.

Como las cosas siempre pueden ir a peor, la proximidad del período vacacional traerá consigo los turnos de descanso reglamentarios a los que, obviamente, todo el personal tiene derecho. Por mucho que se cierre la tercera planta, como cada verano hace el Sergas, parece complicado que cinco facultativos puedan atender a los pacientes ingresados en las dos plantas restantes con una efectividad razonable y sin caer en el intento. «Este servicio -recuerda el doctor Ramón Barreiro, miembro de la junta de personal y portavoz del Sindicato Médico en O Salnés- es el que mayor número de camas atiende y el que más pacientes ingresa, el que mayor número de interconsultas recibe en Urxencias y el que mayor presión asistencial soporta en turnos de guardia». Todo ello, al margen de las consultas externas que sus miembros también desempeñan.

El sindicato alerta, una vez más, del desánimo de unos profesionales sobrepasados y privados de incentivos «no ya económicos, sino tan siquiera de reconocimiento de méritos profesionales». Barreiro pronostica una epidemia de traslados en otras áreas, como cirugía, pediatría o urología, y lamenta que la supresión del área sanitaria propia vaya a «reducir aún más la capacidad de gestión, los recursos y la autonomía» del Hospital do Salnés. Ante todo ello, la organización de médicos interpela directamente al gerente ejecutivo, Antonio Martínez Calvo, al que acusa de ver pasar días y problemas con «pasividad y desidia».

Los vecinos de Catoira, hartos de que su pediatra tenga que dejarlos y cubrir Vilagarcía

Los problemas de falta de cobertura de bajas y vacaciones que constantemente se denuncian en el sistema de sanidad pública gallego no son exclusivos de los hospitales. Ayer, un grupo de vecinos de Catoira alzó también la voz para mostrar su hartazgo ante una situación crónica que les afecta directamente: «Cada vez que en Vilagarcía hai un problema deste tipo, recorren á nosa pediatra e quedamos sen servizo».

La pediatra que pasa consulta en el dispensario catoirense comparte, en efecto, su horario con el centro de salud de San Roque. Lo normal es que comience la jornada en Vilagarcía para trasladarse a continuación a Catoira, donde atiende a sus pequeños pacientes entre las doce del mediodía y las tres de la tarde, a excepción del miércoles, día en el que el servicio no funciona.

Un vaivén imprevisible

«O que está sucedendo estas últimas semanas é que igual non vén nin luns, nin mércores, nin venres, porque ten que cubrir vacacións e baixas», advierten las familias de Catoira, cansadas de presentar reclamación tras reclamación. «O único que contesta o Sergas é que non pode cubrir esta praza, porque hai falta de pediatras, e dinnos que vaiamos ao ambulatorio de Vilagarcía», explica una mujer que no puede disimular su enfado.

Los usuarios de Catoira temen que la intención última de los responsables de la gestión sanitaria sea acabar eliminando su plaza de pediatría para centralizar la atención en San Roque. Un ambulatorio saturado para el que carecen de un sistema de transporte público adecuado.

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