La romería vikinga reina en las fallas de Sueca

La recreación del desembarco catoirense ganó el primer premio en el rali humorístico de la localidad valenciana


vilagarcía / la voz

«Hacía muchos años que queríamos disfrazarnos de vikingos y este año surgió la oportunidad por la temática elegida, que era fiestas del mundo», explica Jorge Vayá. Jorge es el secretario de la Falla El Portal, que la pasada semana se llevó el primer premio en el desfile de Sueca con una recreación del desembarco vikingo de Catoira... sin haber estado nunca en Catoira.

Las fallas son asociaciones y en el caso de El Portal cuenta con 185 integrantes adultos y alrededor de un centenar de niños, que realizan distintas actividades a lo largo del año. Uno de los actos que organiza la Junta Local Fallera de Sueca es el rali humorístico, en el que cada una de las dieciséis comunidades que la forman participa. Tiene dos partes la competición. Se examina la decoración del vehículo y, además, los participantes tienen que superar distintas pruebas.

Cada año varía la temática y en El Portal se lo toman muy en serio. «Un año hicimos un radiocasete de 116 metros de largo», recuerda Vayá. Y en este surgió la oportunidad. Fiestas del mundo era el lema y ellos tenían muy claro que querían ir de vikingos pero ¿por qué escogieron la romería catoirense?

La elección fue mucho menos romántica de lo que se pudiera pensar, pero, en todo caso, efectiva y un acierto como se reveló después. Jorge Vayá lo explica: «Buscamos en Google fiestas vikingas y nos apareció la de Catoira», cuenta. Es decir, no surgió la idea porque alguno de sus miembros hubiera estado en las Torres de Oeste, aunque quizás ahora sí se animen a hacer una excursión. Una vez tuvieron claro que iban a desfilar con acento gallego comenzaron a buscar imágenes e información sobre la celebración que cada primer domingo de agosto se celebra en las tierras arousanas.

El resultado no fue malo de todo como se puede comprobar en las imágenes del desfile. El drakkar que se prepararon tenía su vela y todo. Y ejercieron como embajadores catoirenses con un letrero en el que explicaban qué es la romería vikinga. Aquí es evidente que volvieron a tirar de Internet, porque mallaron el primer párrafo que sobre la celebración catoirense aparece en la wikipedia: «La Romería vikinga de Catoira (oficialmente en gallego, Romaría viquinga de Catoira) es una fiesta profana que se celebra en Catoira, España, en los entornos del castellum honesti, las actuales Torres de Oeste, cada primer domingo de agosto desde 1961, recordando el papel que tuvo Catoira en la defensa de Galicia frente a los ataques normandos en la búsqueda del tesoro de la iglesia compostelana, y donde se escenifican las invasiones vikingas ocurridas en el lugar hace alrededor de mil años».

Con el drakkar bien reproducido y la información (donde también se reflejaba que la fiesta ha sido declarada de interés turístico internacional) en cubierta, toca analizar la vestimenta de los vikingos. Aquí la experiencia catoirense es un grado. Los vikingos suecos utilizaron pelucas (de lo más variopintas y alguna que parecía reciclada de la Cabalgata de Reyes) y alguna barba se asemejaba más a la de Gandalf que a la de que debía gastar aquel Olaf que pasaba largas épocas en la isla de Cortegada. Es verdad que Olaf era noruego y los de la falla, a fin de cuentas, son suecos, pero lo importante es la actitud.

De cuernos iban bien servidos, con el inefable casco bizco que tanto éxito tiene entre quienes acuden a las tierras catoirenses. Y el análisis del desembarco de Sueca hay que acabarlo, claro está, con otro ingrediente que abunda en el catoirense y que no es otro que el vino tinto. Aquí sí que se le puede hacer un pequeño reproche a los valencianos. Falta vino, amigos. Un fallo totalmente perdonable porque quien no haya gritado al pie de las Torres de Oeste no puede hacerse una idea del desparrame. «No, no hemos estado nunca», reconoce Jorge Vayá. Quizás este verano sea la mejor oportunidad para que los integrantes de Falla El Portal puedan disfrutar en primera persona de un desembarco auténtico. Entre tanto, lo cierto es que su primer puesto en el rali ha llenado de orgullo a los catoirenses, que comprueban una vez más el calado que su fiesta tiene, e incluso el propio Concello lo ha destacado en su muro de Facebook.

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