Catoira, el trampolín colombiano a la élite del piragüismo

Cuatro palistas del Valle del Cauca y su compatriota vikingo Brayhan Vinasco se concentran durante dos meses bajo las órdenes de Manuel Isorna

El equipo colombiano de la Liga del Valle del Cauca, con el vikingo Brayhan Vinasco -segundo derecha-, ayer sobre las aguas del Ulla.
El equipo colombiano de la Liga del Valle del Cauca, con el vikingo Brayhan Vinasco -segundo derecha-, ayer sobre las aguas del Ulla.

1Andrés Galvis Fernández, Neir Cortés Blandín, Rubén Londoño González y Juan Camilo Cortés viven desde el pasado 20 de agosto en el Edificio Felipe Aragunde de Catoira en calidad de invitados del Concello del Baixo Ulla. Lo hacen a 8.000 kilómetros de sus hogares, repartidos por el departamento colombiano del Valle del Cauca, que a la mayoría de los arousanos les sonará más por su capital, Cali. Un largo viaje que los ha traído hasta aquí por una de esas maravillosas mezclas de casualidades de la vida, e ilusiones y pasiones compartidas, con la persona del joven hispanocolombiano Brayhan Vinasco Gómez, desde hace 9 años vecino vikingo y palista del As Torres-Romaría Vikinga, como origen de una historia que sus protagonistas anhelan alcance unos Juegos Olímpicos. Los que algún día aguardan poder disputar tras pasar por las manos del director técnico del club catoirense, Manuel Isorna, con el que el quinteto se está entrenando con la ayuda de algún palista local hasta su marcha el próximo día 20 -Brayhan lo hará más tarde- para acabar de ultimar su pelea por entrar en noviembre en su selección nacional en los Campeonatos de Colombia; y la mira puesta en Tokio 2020.

Un Mundial en Portugal

Todo comenzó hace un año, con Isorna viendo en la celebración del Mundial Juvenil y Sub-23 en Portugal una oportunidad única para hacer internacional a su pupilo, de 17 años aprovechando su doble nacionalidad. «Envieille un correo electrónico ao presidente da Federación Colombiana de Piragüismo. E como os pais de Brayhan son da zona de Cali, derivoume á Liga de Valle del Cauca». La respuesta fue que el chaval tenía que ganarse la plaza. Y aunque finalmente no hubo Mundial para el vikingo, relata Isorna, «mandámoslles os tempos de Brayhan no Galego e Nacional, e a Liga del Valle del Cauca pagoulle a viaxe aló en maio». El joven Vinasco logró el bronce en el K-1 500 del clasificatorio para los Campeonatos de Colombia, y entró en la selección de su departamento al otro lado del gran charco, a donde solo había vuelto dos veces desde que se había convertido en emigrante con su familia. Este verano la Liga le pagó al grueso de su selección el viaje y manutención para trabajar con Isorna, con el Concello de Catoira poniéndoles el alojamiento.

Entreno, entreno, entreno, e «Inferducido»

Con edades de los 21 a los 37 años, Andrés, Neir, Rubén y Camilo se han aplicado a fondo. Con entrenamientos sin casi una jornada de descanso de 5 a 6 horas al día. Y aunque en su tierra manejaban tres sesiones de trabajo diarias comentan que «el entreno aquí es mucho más fuerte». «Hemos experimentado una evolución grande», dice Camilo, piragüista en un país que descubrió su deporte hoy en crecimiento hará todavía unos 14 años. «Todos han mejorado la palada», explica su compañero europeo Brayham. «Ellos reman mucho más de brazos», añade, «y aquí están aprendiendo a emplear también el tren inferior». Eso, y las caderas; «los primeros días aquí parecían robots», recuerda el catoirense riendo. Claro que Bryan sufre tanto como el resto cuando toca ir a «Inferducido», que es como han bautizado los cinco a la pista pontevedresa de Verducido. «A los 250 vas bien, pero después, con el aire...» señala Neir. Todo les ha ayudado a evolucionar, dirigidos «por los grandes conocimientos del profesor Isorna», resalta Andrés. Un cumplido devuelto por el mentor, que aunque suelta que sus pupilos presentan un nivel «manifestamente mellorable» dado su enorme déficit técnico, destaca que «son deportistas súper motivados, que non se escaquean» y con «un gran desenvolvemento físico».

Para poder volver

La intención del quinteto de palistas es alcanzar el éxito el próximo mes en el Nacional de Colombia, porque de esta manera confían en que su Liga decida convertir en una concentración anual en Catoira lo que hasta ahora es un una experiencia puntual. En el caso de Andrés, sus planes van más allá, y una vez complete este curso la Licenciatura en Educación Física y Deportes en Colombia, el próximo desea realizar un Master en la Universidad de Vigo, con Isorna entre su profesorado.

Enamorados de Catoira

Aunque apenas han tenido tiempo libre, los huéspedes del Concello de Catoira han podido visitar Vilagarcía, Pontevedra, Pontecesures o Aldán, donde conocieron a David Cal. De Galicia destacan «la amabilidad de las personas», la cultura, la arquitectura en piedra y su paisaje de viñedos. Y de Catoira, «nos vamos enamorados», dando las gracias a su club y Concello.

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