El maltrato en carne y hueso a través de Sonia, Maricarmen, Sole y Rosana

Bea Costa
bea costa CAMBADOS / LA VOZ

CAMBADOS

El actor Ademar Silvoso -izquierda- y el fotógrafo Berto Medrano junto a tres de las protagonistas de la exposición, ayer en Cambados
El actor Ademar Silvoso -izquierda- y el fotógrafo Berto Medrano junto a tres de las protagonistas de la exposición, ayer en Cambados ADRIÁN BAÚLDE

La exposición «Non somos números» ofrece la cara más cruda de la violencia de género

13 mar 2023 . Actualizado a las 12:07 h.

Las imágenes son tan crudas que en el Concello de Cambados tuvieron que retirar la exposición del auditorio municipal, donde se inauguró la semana pasada. Ahora está en el salón de plenos, y con tijeretazo, porque algunos de los desnudos que allí aparecen resultan demasiado explícitos para algunas personas. De modo que dos de las fotos que protagonizan Rosana Padín y Ademar Silvoso están guardadas tras una puerta, por aquello de no herir sensibilidades.

Hablamos de la exposición Non somos números, promovida por la asociación de ayuda contra la violencia de género Esmar con fotos de la autoría de Berto Medrano. La muestra se pudo ver por primera vez el pasado 25 de noviembre en Ribadumia y ahora, con motivo del 8M, llega a Cambados con el fin de concienciar sobre la violencia de género. Y lo hace sin velos ni medias tintas. «No tiene sentido andar con tabúes, hay que visibilizar el problema en toda su dureza», explica Medrano.

Soledad Cores se puso en la piel de una mujer que recibió dos tiros
Soledad Cores se puso en la piel de una mujer que recibió dos tiros ADRIAN BAULDE

Él lo tenía claro desde el principio y su idea cuajo gracias a la complicidad de varias mujeres que han sufrido en sus propias carnes el maltrato. Soledad Cores, Sole, la presidenta, lanzó la propuesta por el grupo de WhatsApp de la asociación y media docena de socias se mostraron dispuestas a participar en el proyecto. La apuesta era arriesgada: posar recreando escenas violentas de las que, tristemente, fueron protagonistas, con desnudos incluidos. Cuatro dijeron que sí y Sole se brindó a ocupar el puesto de otra víctima, una mujer que recibió un disparo de su expareja y estuvo al borde de la muerte, que no se veía con fuerza para ponerle rostro.

A unos centímetros se muestra otra serie de fotografías que recrean la dura experiencia de Sonia López, en este caso, en su propia piel. Esta mujer fue secuestrada por su pareja, que la metió en el maletero de un coche y la tuvo tres días recluida en una cabaña en un bosque. Cuentan que a Sonia le costó mucho revivir todo aquello, lloró y Medrano tuvo que aparcar el objetivo por un momento, pero, finalmente, las fotos se hicieron y acabó siendo una liberación.

Lo corrobora otra de las protagonistas de la exposición, que prefiere mantenerse en el anonimato y, de hecho, es la única que oculta su cara en las fotos. «Haciéndolo te liberas», explica, pero el principal motivo que la empujó a posar fue el de dejar testimonio del maltrato que sufrió desde niña, para que no se vuelva a repetir. «Una imagen vale más que mil palabras», indica, y las que ofrece Non somos números dejan sin palabras.

Rosana Padín posó junto a Ademar Silvoso para varias fotos de la exposición
Rosana Padín posó junto a Ademar Silvoso para varias fotos de la exposición ADRIÁN BAÚLDE

Las más elocuentes son las que protagonizan Rosana Padín y Ademar Silvoso, con una secuencia de escenas de violencia en el ámbito doméstico que incluyen desde palizas en la cama hasta el encierro en un armario. Rosana es la más desinhibida. Para ella no supone ningún problema mostrar su cuerpo desnudo, afirma, al contrario, lo hace gustosa si eso sirve para abrir los ojos de la sociedad, y fue la mejor cómplice de Ademar Silvoso, un actor cambadés ya bregado en la interpretación a quien este papel de maltratador que le encomendó su amigo Berto le resultó muy complicado.

No era la primera vez que asumía el rol de un hombre violento, pero sí que lo hacía con alguien que ha sufrido la violencia en primera persona, y eso, explica, impone. «Ella [Rosana] me lo puso más fácil, incluso nos lo pasamos bien». Todos lo disfrutaron, cuentan, porque fue liberador, sirvió para dejar atrás traumas, y porque resulta gratificante poder participar en un proyecto que nació para ayudar a otras mujeres.

Todo surgió a partir de un número, el de la víctima mortal 955 por violencia de género. Corría el año 2018 y Berto Medrano estaba en su casa leyendo cuando escuchó en las noticias que se había perpetrado el asesinato de otra mujer en España, el 955. Pensó entonces que un drama de tal calibre no podía quedarse en un titular y que su afición a la fotografía podría servir para contarlo y remover conciencias. Lo está consiguiendo, aunque no todo el mundo está preparado para digerir su mensaje. Él se cura en salud. Colgado al lado de la puerta hay un cartel en el que se lee que esta exposición «puede herir su sensibilidad», aunque él opina que nadie debería incomodarse por asomarse a esta ventana cuando la violencia está al orden del día y en todas las pantallas, aunque sea en la ficción.

Non somos números habla de situaciones reales y con personas reales que muchos podrán identificar. Las modelos han demostrado que no tienen reparo en que se les reconozca ni en mostrarse tal y como le ocurrieron las cosas, aunque en algún caso tuvieran que pasar más de dos décadas antes de dar este paso.

Maricarmen Torres tuvo que recrear la escena que vivió cando quiso escaparse de su marido
Maricarmen Torres tuvo que recrear la escena que vivió cando quiso escaparse de su marido ADRIAN BAULDE

Es lo que le ocurre a Maricarmen Torres, que, veinte años después, tuvo que escenificar aquel aciago día en el que se metió en el coche para escapar de su marido y este cogió un bate de béisbol para romper la ventanilla y arrastrarla fuera a patadas. Así ocurrió y así se cuentan estas y otras historias, en blanco y negro y en color, sobre las paredes del Concello de Cambados. Quizás no sea el marco más oportuno para bodas como la que ayer mismo se ofició en el salón de plenos y quizás no sea la exposición más adecuada para un niño de corta edad, pero en Esmar consideran que es importante seguir adelante con su propuesta y se brindan a llevarla allá donde se lo pidan.