Condenados los autores de una estafa de diez mil euros en Cambados, cuatro años después

Serxio González Souto
serxio gonzález CAMBADOS / LA VOZ

CAMBADOS

MARTINA MISER

Un guarda civil advirtió el engaño en un banco, y detuvo a punta de pistola a tres personas cuando ya habían introducido a su víctima, mayor, en un automóvil

10 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Han tenido que transcurrir cuatro años para que los tres autores de una cuantiosa estafa, que estuvieron a un solo paso de perpetrar en Cambados, sean condenados. La Sala de lo Penal número 1 de Pontevedra acaba de decretar dos meses y quince días de prisión para la mujer, y dos meses para los dos hombres que, en junio del 2017, introdujeron a una persona mayor en un automóvil tras convencerla de que retirase diez mil euros en una sucursal bancaria de la villa arousana. El delito del que estaban acusados, estafa en grado de tentativa, les permitirá eludir la cárcel, sustituyéndola por el pago de sendas multas de 600 euros, ella, y 480 euros, cada uno de los dos varones implicados.

Los tres sujetos tienen sus domicilios en diferentes localidades extremeñas: Cáceres, Navalmoral de la Mata y Talayuela. Los tres quedaron en situación de libertad provisional tras pasar a disposición del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 4 de Cambados, donde se acogieron a su derecho a no prestar declaración. Aunque tenían la obligación de presentarse semanalmente en sede judicial, los encausados ni siquiera acudieron en su momento a la vista de este caso, que tuvo que ser suspendida en varias ocasiones. Ahora, sin embargo, sí se prestaron a intervenir por videoconferencia, y aceptaron la condena que se les proponía por aquel engaño.

Malas fotocopias de billetes

Aunque no acabó de quedar claro en qué consistía exactamente el farol que le plantearon a su víctima, el agente de la Guardia Civil que los detuvo se encontró con una bolsa llena de burdas fotocopias de billetes y cupones, que los tres sujetos, por lo visto, intentaron cambiar con la mujer a la que habían echado el ojo y entonces tenía 76 años.

MARTINA MISER

Convencida de que iba a multiplicar aquel dinero, la víctima acudió a una oficina bancaria para retirar diez mil euros. La fortuna quiso que en aquel momento estuviese en la sucursal, de paisano, Manuel Bouzas, un agente destinado en el cuartel arousano. Meses atrás, él mismo había atendido un caso muy parecido, y apreció que la actitud de la mujer, nerviosa, ansiosa por retirar cuanto antes tan abultada cifra con la excusa de pagar una cocina, se correspondía con lo que entonces había visto. Así que decidió salir tras ella y seguirla. Fue así como pudo sorprender a los tres estafadores, uno de los cuales simulaba padecer una discapacidad cognitiva, cuando habían introducido ya a su incauto objetivo en un turismo.

Bouzas se abalanzó sobre el vehículo y, antes de que arrancase, estampó su placa en la ventanilla, exigiendo que se detuviesen. Lejos de hacerle caso, trataron de maniobrar marcha atrás, por lo que el agente tuvo que desenfundar su arma, lo que acabó de disuadirlos de hacer cualquier tontería. El guardia aconseja que, de retirar cantidades importantes, las personas de cierta edad vayan al banco acompañadas.