Piden un Fefiñáns libre de conciertos para evitar el deterioro del palacio

Bea Costa
bea costa CAMBADOS / LA VOZ

CAMBADOS

Martina Miser

Los propietarios recuerdan su demanda a raíz del desprendimiento de parte de un balcón

14 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La demanda no es nueva, pero recobra actualidad a raíz de lo ocurrido ayer en el palacio de Fefiñáns (Cambados), donde por la mañana aparecieron en el suelo desplomadas varias piedras de uno de los balcones del ala norte. Afortunadamente, los cascotes no alcanzaron a nadie y el Concello, en cuanto tuvo noticia de lo sucedido por parte de los propietarios, procedió a vallar la zona y a apuntalar el balcón dañado. Pero no hay garantías de que no vuelva a suceder algo parecido.

El Concello va a dirigirse a la dirección xeral de Patrimonio de la Xunta para solicitar que revise el estado de toda la balconada del edificio y adopte las medidas para garantizar la seguridad y la conservación del inmueble.

A mayores, los propietarios del palacio insisten en la necesidad de adoptar otras medidas en el futuro inmediato, tales como la prohibición de los conciertos multitudinarios en la plaza de Fefiñáns. Angela Gil insistía ayer en su convencimiento de que tras el deterioro que sufre la estructura pétrea del palacio están, además de los efectos del paso del tiempo, las vibraciones que producen los decibelios de conciertos como los del Albariño. «Se mueven lo cristales y hasta vibran las copas de las vitrinas», afirma la copropietaria del inmueble. «En la catedral de Santiago también sacaron el ruido por este motivo y ahora en los fuegos artificiales no hay sonido, solo luz», añade. La petición ha sido planteada a los sucesivos gobiernos que han pasado por el Concello y también a Patrimonio de la Xunta, pero, hasta la fecha, Fefiñáns siempre ha sido el escenario elegido para celebrar las grandes citas musicales del verano.

Otro factor que también afectó a la salud del palacio fue el tráfico que durante años sufrió la plaza, especialmente de los autobuses y camiones que castigaron la plaza de Fefiñáns, algo que, afortunadamente se ha corregido, según recordaba ayer el concejal Tino Cordal.

El técnico de Patrimonio del Concello, Javier Montero, apunta otros muchos factores a tener en cuenta a la hora de explicar lo sucedido. «Nunca hai unha soa causa nos procesos de degradación dos soportes pétreos. Hai factores intrínsecos, como a composición físico-química de moitos dos granitos empregados na nosa arquitectura e a súa marxe de estabilidade con respecto aos axentes externos, e factores extrínsecos, como os ambientais naturais e factores contaminantes antropoxénicos (contaminación ambiental, vibracións por accións mecánicas, etc.)». La lluvia es el gran enemigo porque las sales presentes en el agua «provocan a súa cristalización no interior da pedra ou reaccións químicas coñecidas como hidrólise, provocando a meteorización dos seus compoñentes máis fráxiles, o que vai a afectar a súa resistencia mecánica».

Y añade el técnico: «Todo apunta a que esta degradación do soporte pétreo (máis outros factores como as tensións exercidas pola oxidación do ferro de anclaxe do enreixado do balcón, ou o emprego de morteiros de rexuntado inaxeitados) provocou o deterioro da súa resistencia ata que se produciu a súa rotura e colapso, comezando probablemente pola ménsula de apoio», señala en relación al balcón en cuestión.

La propiedad afirma que el edificio es seguro y espera retomar las visitas este verano

Pese al suceso de ayer, el palacio es un edificio seguro, según asegura Angela Gil. La obra de rehabilitación que realizó hace más de una década la Xunta de Galicia dejó el inmueble en perfectas condiciones de habitabilidad, hasta el punto de que allí vive gente y de que el palacio está abierto al público.

Desde su declaración como bien de interés cultural (BIC), la propiedad tiene la obligación de abrirlo para visitas y de forma gratuita al menos una vez por semana, que en este caso son los martes por la tarde. Además, se programan visitas de pago bajo reserva para todos aquellos que quieran pasearse por sus salones y sus jardines, aunque, en estos tiempos de pandemia, los corredores están más solos que nunca.