Vestuarios blindados, con mascarilla hasta el agua y con el cloro para casa

En las piscinas públicas de Vilagarcía y Cambados ante las nuevas restricciones: Las instalaciones siguen abiertas, aunque nadar se complica cada día más


vilagarcía / la voz

Tras el confinamiento, los aficionados a la natación tenían ganas de piscina, de modo que, aunque con mascarilla, fueron muchos los que se lanzaron al agua para hacer unos largos. Tras el verano volvieron los cursos y parecía que la rutina podía mantenerse con cierta normalidad, hasta que llegó la tercera ola y se aguó la fiesta.

Desde este jueves no está permitido utilizar los vestuarios ni ducharse al salir de la piscina, lo cual ya ha llevado a más de uno a desistir de hacer sus sesión de crol y de braza. Ir para casa con el cloro pegado a la piel y al pelo no resulta muy agradable y menos marcharse con el bañador mojado, de modo que, aunque los vestuarios están considerados zona de tránsito, la Xunta autorizó finalmente su uso para ponerse y quitarse el bañador.

En Vilagarcía hay más facilidades porque cuentan con cambiadores individuales; en Cambados no queda sitio ni para sentarse porque los bancos han sido blindados con cinta y carteles y en las duchas se han colocado planchas para disuadir a aquellos que se vean tentados a darse una mano de gel.

Ir a la piscina se ha convertido en una carrera de obstáculos porque, por no poder, no se puede ni secar la cabeza dado que está prohibido utilizar el secador. De modo que salir a O Pombal en los días gélidos de Filomena puso a prueba el temple de los más vigorosos. Una vez dentro toca el protocolo habitual; desinfección de manos y de materiales como aletas y flotadores y llevar puesta la mascarilla hasta el momento de meterte en el agua, mascarilla que hay que guardar en una bolsa y colgarla en el lugar habilitado para ello. Los monitores velan porque no se superen los aforos por calle y se aconseja no hablar demasiado. En Cambados han habilitado un zona de taquillas para que los usuarios puedan dejar sus pertenencias, tanto para los que van a nadar como para los que acuden al gimnasio o a las actividades en sala (Pilates, yoga, bike, step, etcétera). Todo se hace con aforo limitado, con mascarilla y previa higiene de manos y es obligatorio llevar dos toallas y desinfectar cada aparato después de uso. Inicialmente, tras el verano, se abrió la zona SPA (sauna e hidromasaje), pero enseguida se cerró al público a la vista de la evolución de la pandemia.

A las limitaciones en las instalaciones se suman los cierres perimetrales, que impiden trasladarse a Vilagarcía y Cambados para hacer deporte. Usuarios como los de A Illa o Vilanova tienen que buscar la manera de mantenerse en forma sin cruzar sus fronteras mientras que los de O Grove, Meaño y Ribadumia por fin pueden ir a darse un chapuzón a Cambados después de meses en dique seco. Eso sí, a las 21.45 horas tienen que estar listos para irse porque a las diez de la noche hay toque de queda.

Las piscinas municipales han adelantado su cierre y podrían no tardar mucho en tener que hacerlo a las ocho de la tarde si las pretensiones del Gobierno gallego prosperan. Entre tanto, los nadadores deben armarse de paciencia y estar muy pendientes de las noticias, porque la normativa, para el deporte y demás actividades cotidianas, cambia cada día que pasa.

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