La chispa que saltó en el centro de salud enciende el descontento en Cambados

El Concello sacará sus reivindicaciones a la calle y el BNG se concentra hoy


cambados / la voz

Podía haber ocurrido en otro centro de salud, pero ocurrió en el de Cambados. La tensión a la que están sometidos trabajadores y pacientes como consecuencia de las carencias que sufre la atención primaria desde que se declaró la pandemia provocó el jueves un altercado. Un vecino se rebeló contra la falta de asistencia -pedía una receta urgente para su madre que, en un principio, no le facilitaron- y reaccionó gritando y lanzando improperios. Este episodio movilizó a la Guardia Civil y a la Policía Local de Cambados, tuvo una gran trascendencia mediática y ayer se sucedieron las reacciones.

La primera llegó del BNG, anunciando la convocatoria de una concentración para hoy, a las 11.30 horas, delante del centro de salud. «A pandemia non é culpa de ninguén, pero como se xestiona si», explicaba la parlamentaria autonómica y vecina de Cambados, Montse Prado, que anuncia su presencia en la movilización de este mediodía.

«A solución non pode ser restrinxir o acceso á atención sanitaria. Non hai capacidade para dar resposta á cidadanía e está habendo un deterioro grande na atención de moitas patoloxías. O BNG non demanda barra libre, pero hai que dar unha resposta, e non toda a culpa é de Madrid, que tamén. Non é un problema entre a xente e os traballadores, é un problema de falta de medios», añadió nacionalista.

Dos horas después, a las dos de la tarde, llegaba a las redacciones un comunicado del gobierno cambadés anunciando el inicio de acciones como la colocación de una pancarta ante el centro de salud, el inicio de una campaña informativa-reivindicativa dirigida a la ciudadanía, el reparto de un formulario a través de la oficina municipal de consumo para que los vecinos puedan reclamar ante el Sergas y la presentación de una moción sobre esta cuestión en pleno.

No será la primera vez que se hablará de los problemas de la sanidad pública en sede plenaria ni que se movilizará a la ciudadanía para denunciar los recortes en el servicio. Pero desde el Concello se declaran hartos y piden el refuerzo de personal administrativo, de las líneas telefónicas y de médicos, «de xeito que se garanta unha correcta atención á nosa veciñanza, xa que a día de hoxe están sen cubrir as baixas e xubilacións dos médicos de cabeceira do centro de saúde», señalan vía comunicado.

Sin noticias de la Xunta

Según los datos que dio a conocer la alcaldía la semana pasada, de las nueve plazas de médicos asignadas al centro de salud, solo están cubiertas cinco, lo cual redunda en el aumento de la cartera de pacientes y en la saturación del servicio de emergencias.

Desde el Concello señalan que el 21 de agosto remitieron un escrito al Sergas para informar de la precaria situación en que se encuentra la atención primaria en lo que respecta al personal y pidiendo soluciones.

La semana pasada tuvo ocasión de hacerlo la alcaldesa, verbalmente, en una conversación mantenida con el gerente del área sanitaria. A Fátima Abal le dijeron entonces de que la consellería tomaba nota y de que iba a actuar en consecuencia, pero no consta que se haya reforzado el personal.

Desde Sanidade guardan silencio al respecto y ni aclaran cuál es la situación de la plantilla ni valoran lo ocurrido el jueves en Cambados.

«Había que facer coma o de onte», clama una mujer en unas instalaciones tomadas por la tensión y las colas

b. c.

Ayer a las nueve de la mañana ya había cola en el exterior del centro de salud de Cambados. Es la estampa habitual desde que se levantó el confinamiento y se impuso la nueva normalidad. La Consellería de Sanidade dio instrucciones para que se evite el trasiego de gente dentro de los hospitales y centros de salud, de modo que cuando hay que hacer recetas, un análisis de sangre, una consulta o una cura en enfermería lo que toca es esperar a que una trabajadora con bata blanca te dé paso. «Tú entra, tú espera a que sean y veinte, tú tienes que ponerte a la cola...». Es la cantinela que se repite día sí y otro también en la entrada, y la situación ya empieza a hacer mella, mucha mella. Los usuarios están cansados de que el centro de salud se haya convertido en una fortaleza, de llamar insistentemente sin que nadie les coja al otro lado del teléfono y de que, cuando el robot del Sergas «dáche a benvida», lo haga para señalarte una cita a varias semanas vista. Están hartos los pacientes y lo está también el personal, por no decir al borde del colapso en algunos casos. La tensión y el estrés se palpaba ayer en el ambiente. El primer cribado en la puerta es el más atosigante. En cuanto la trabajadora asoma por la cristalera para pasar lista le llueven los papeles y las preguntas atropelladas de quienes esperan. Pide calma y orden, pero no todo el mundo atiende a razones. «Había que facer como o de onte», clama una mujer en alusión al altercado ocurrido el jueves en este mismo lugar. Pero el personal no tiene la culpa, apunta una administrativa a preguntas de este diario. Nadie quiere hacer declaraciones. Tampoco son imprescindibles para hacerse una idea del clima que se respira en el vestíbulo. Caras serias y concentradas tras el mostrador para dar salida al constante flujo de personas que cruza el umbral. El episodio del jueves fue desagradable y a más de una le quitó el sueño, porque nadie debería recibir gritos e insultos en su puesto de trabajo. Pero los nervios están a flor de piel y los centros de salud se han convertido en un polvorín. Por su parte, el Concello trata de hacer lo que está en su mano. El 2 de noviembre colocará una carpa en la acera para que la gente pueda resguardarse de la lluvia. El resto es cosa de la Xunta.

Durán: «¿Cómo habiendo los mismos médicos en Vilanova se atiende a menos pacientes que antes?»

El alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, sigue yendo contracorriente. Médico de profesión, aunque no ejerce, ha demostrado en varias ocasiones que no practica el corporativismo y en su discurso va por libre. En su opinión, respecto a la precariedad en la atención primaria, no se puede achacar toda la responsabilidad a la Administración ni a la lacra del coronavirus. Sí, afirma, la situación es excepcional, pero también cree que las consultas podrían gestionarse de otro modo. «Lo que yo pregunto es ¿cómo habiendo los mismos médicos que hace diez años, al menos en Vilanova, se atiende a menos pacientes que antes?».

El regidor considera que los facultativos están priorizando las consultas telefónicas en detrimento de la atención presencial y eso «es una decisión de ellos», puntualiza. «A los pacientes hay que verlos la calidad asistencial es distinta que si los atiendes por teléfono. Veinte casos de coronavirus [en referencia a Vilanova] no suponen tanta sobrecarga de trabajo», concluye el dirigente popular.

El sindicato médico CESM habla de una situación «intolerable» y pide más medios

Ramón Barreiro, presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos CESM-Galicia y delegado en la junta de personal del Hospital do Salnés, pone voz a las demandas del colectivo. Ayer tocaba hablar del tema porque la actualidad se impone, pero el personal sanitario lleva mucho tiempo, antes y ahora en la pandemia, denunciando que faltan medios en los hospitales, en la atención primaria y en los servicios de urgencias (PAC). Lo que está ocurriendo en Cambados y en otros centros de salud es «intolerable», dice, y advierte: «Va a ir a más y puede tener consecuencias graves, como agresiones físicas».

Barreiro reprocha al Sergas haya implantando un sistema de atención telefónica sin informar y preparar convenientemente a la población sobre el nuevo modelo asistencial e insiste en pedir más personal, sanitario y administrativo. «Es normal que la gente se desespere. Ha habido una mala organización, se ve que no hemos aprendido de la primera oleada del coronavirus».

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