Historia de una nueva oportunidad: de construir paneles solares a mariscar en O Sarrido

Doce nuevos profesionales acaban de incorporarse a la agrupación cambadesa

r.e.
cambados / la voz

La seca de Cambados y un mal tiempo inusual en este caluroso verano, han marcado el bautizo profesional de los titulares de los doce permex concedidos en el municipio arousano. Ocho mujeres y cuatro hombres pasan a engrosar las filas del marisqueo.

«Esta vez entraron más hombres que nunca, cuatro de golpe, cuando lo normal es que entren uno o dos de cada vez», cuenta Mari Carmen Resúa, presidenta de las mariscadoras de Cambados. Desde hace algunos años el trabajo de mariscadora, tradicionalmente desarrollado por mujeres, se está viendo invadido por muchos hombres que buscan un cambio de aires.

Es el caso de Carlos Fariña, un vecino de Cambados que llevaba dos años en lista de espera para poder entrar en la agrupación. Fariña se dedicaba anteriormente a ser rañeiro pero ahora «pretendo quedarme en este oficio los años que me queden». Contra todo pronóstico, el joven asegura que el trabajo manual no es lo más duro, sino que conseguir un buen precio por la venta del marisco es lo más complejo.

Él ha conseguido su objetivo. En Cambados, los últimos pérmex fueron concedidos en 2018, a pesar de que según Mari Carmen Resúa, la cofradía solicitó la incorporación de nuevos fichajes el año pasado, «entre las Navidades y después la llegada del covid-19, estaba todo bastante paralizado», cuenta. Esta parálisis en la concesión de los permisos hace que trabajadores como Carlos Hermida llevasen más de tres años esperando la oportunidad de poder incorporarse a la seca.

Hermida no tiene ninguna experiencia en esto del marisqueo, ya que nunca trabajó en nada relacionado con el mar. Es más, trabajaba en una empresa de construcción de paneles solares. «Ya ves que cambio», añade Carlos al explicar que tuvo que buscarse la vida cuando a raíz de la crisis económica la fabrica cerró y él se quedó en el paro. «Me presenté para trabajar en Cambados una vez y nada. Luego me presenté en la cofradía de O Grove y tampoco tuve suerte, hasta que ahora, a la tercera, fue la vencida», remata. La fortuna acaba por sonreírle a quien persevera en sus esperanzas.

Cursos para ganar puntos

Carlos Hermida ha realizado hasta seis cursos que pudiesen darle puntos y ascender en las listas para conseguir el pase con mayor facilidad. «En este último sorteo había hasta 38 personas que tenían la misma puntuación, un total de diez puntos», comenta la presidenta de las mariscadoras de Cambados.

Sin lugar a dudas, una de las mayores dificultades con las que se están encontrando los nuevos mariscadores es la de saber diferenciar el marisco correctamente: «El lunes, que fue el primer día, me costó más, pero ahora es cuestión de acostumbrarse, también la gente te ayuda mucho» cuenta Hermida.

Él y Fariña, el otro recién llegado, se han decidido por utilizar el raño en sus dos primeros días de faena en el banco de O Sarrido. «Pescas más, aunque tiene que haber agua para poder usarlo», dicen. Y no debe ser mala fórmula la de utilizar el raño, porque ambos mariscadores fueron de los primeros en completar la recogida y en entrar a pesar y contabilizar el marisco.

Jubilaciones antes de final de año que se cubrirán «tirando de lista»

Mari Carmen Resúa calcula que serán unas doscientas mariscadoras trabajando en Cambados, la jubilación de cinco personas permitirá que «se siga tirando de la lista hasta el año que viene por lo menos». Es más, Resúa comenta que se prevén por lo menos dos jubilaciones más: «Por lo que sabemos, una mariscadora se debe jubilar por la edad y otra persona pretende jubilarse en octubre aproximadamente», cuenta.

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