En Cambados casan más que nadie

La alcaldesa, Fátima Abal, ofició ayer tres ceremonias frente al descenso generalizado que se registra en la mayoría de los concellos de la comarca


cambados / la voz

La obligación de alcaldesa que Fátima Abal asume con más satisfacción es la de casar. «Me encanta», confiesa, por eso es siempre ella la que se encarga de oficiar los matrimonios civiles, a no ser que los novios pidan expresamente que lo haga otro concejal o que ella no esté disponible. Tras el parón obligado por el estado de alarma, este verano se está desquitando. Ayer viernes hubo tres bodas en el Concello en la misma mañana, y la cosa no ha hecho más que empezar pues en su agenda de agosto tiene otras cuatro reservadas y otras tres para septiembre, de momento.

Cambados se pone así a la cabeza en el ránking de casamientos civiles en la comarca junto con A Illa, que es otro de los concellos que puede presumir de casamentero porque desde junio celebró cinco enlaces y tiene otros tres previstos, frente al bajón que experimentan en otros concellos.

En Vilagarcía, de las veinte que tuvieron en agosto del 2019 han pasado a cinco ceremonias, que podrían quedarse en cuatro porque una pareja está sopesando la cancelación.

En O Grove, solo una este mes

Es la tónica dominante en estos tiempos. Muchos novios estaban esperando al verano para poder celebrar la fiesta que tuvieron que aplazar en primavera como consecuencia del confinamiento, pero la situación actual, con más brotes de covid-19 cada día que pasa, hace que algunos se lo estén replanteando. En Catoira, por ejemplo, tienen dos fechas cerradas para este mes y otros dos expedientes abiertos a la espera de fijar día y hora.

O Grove es otro de los concellos que está notando el bajón. Para este mes de agosto solo tienen una boda reservada y aunque sí hay varias peticiones para septiembre, la cifra total está muy lejos de la de otros años. «Se o ano pasado tivemos unhas trinta vodas, este ano penso que non chegamos nin a dez», calcula el alcalde, José Antonio Cacabelos.

Esta tendencia a la baja también la observan en Ribadumia, donde solo tuvieron una boda este mes y otra para septiembre, y en Meaño nadie se casará en el consistorio este agosto.

En Meis registraron un repunte considerable en julio, con tres ceremonias, mientras que para agosto solo tienen una prevista y en Vilanova acumulan cuatro desde que se estableció la nueva normalidad y esperan sumar otras tres en lo que queda de verano.

Son bodas atípicas, condicionadas a las restricciones de la pandemia, que obligan a utilizar protección y guardar las distancias. En el caso de Cambados, a los novios se les exime del uso de la mascarilla porque se les considera miembros de la misma unidad de convivencia, así como a los integrantes de la familia, a los que se les permite sentarse juntos.

Para una ocasión tan especial, la alcaldesa le cede la presidencia del salón de plenos a los contrayentes y a los testigos, lo cual evita que tengan que dar la espalda a los invitados, como solía hacerse hasta que llegó ella a la alcaldía.

Cuidando los detalles

Desde entonces, ha perdido la cuenta del número de parejas a las que ha unido en matrimonio, «máis de cincuenta, seguro», repasa mentalmente, y presume de que solo una de ellas se separó, curiosamente a la primera que casó, en 2015.

Fátima Abal no se limite a leer el papel de rigor. Vela por que las flores estén en su sitio, por que la luz enfoque adecuadamente a los novios para que salgan bien en la fotos -también cuando la ceremonia se celebra en un restaurante o una bodega-, les envía a los novios, vía wasap o correo electrónico, la escaleta y el texto que deberán leer durante el acto y cuida hasta tal punto los detalles que les brinda la posibilidad de realizar el ritual de las rosas, el de la arena u otro que proponga la pareja. Y todo esto gratis, dado que Cambados es uno de los concellos que no cobra tasa por este servicio, frente a otros como Vilagarcía, donde extender la alfombra roja cuesta 75 euros.

En el salón de plenos de Cambados hubo ayer muchas flores y mucha alegría. Tres parejas de la localidad sellaron allí su amor y Mariné y Borja fueron los encargados de cerrar una mañana llena de emociones, que tuvo su colofón con la interpretación por parte del padre de la novia de una pieza a la gaita.

Fue un día intenso, con la agenda a tope, pero Fátima Abal estaba muy contenta al terminar porque todo salió según lo previsto.

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