La cata de los jueves supera el confinamiento gracias a Zoom

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

CAMBADOS

Con envíos a domicilio y mucho humor, el Ribeira de Fefiñáns logra mantener su degustación de vino

24 may 2020 . Actualizado a las 11:29 h.

El confinamiento ha logrado demostrar que el sector del vino tiene mucho porvenir y muchas oportunidades por explorar en Internet. De hecho, la web fue la herramienta perfecta para que muchos de sus clientes pudieran adquirir elaboraciones que hasta entonces solo estaban a la venta en bares o tiendas especializadas, que cerraron sus puertas durante los días más duros del estado de alarma. Y fue también esencial para mantener actividades de promoción, como las catas. Fueron precisamente las nuevas tecnologías las que permitieron al grupo de cata del Ribeira de Fefiñáns, en Cambados, mantener su tradicional actividad de los jueves. Es ese día de la semana cuando sumilleres, bodegueros, enólogos y amigos se dan cita en este emblemático local para probar y conocer vinos de todo el mundo. Llevan casi 18 años haciéndolo y ni la alerta sanitaria se lo ha impedido.

«Cuando se decretó el confinamiento, se nos ocurrió hacer algo por Zoom. Yo casi nunca hacía videollamadas pero, la verdad, es que la cosa funcionó muy bien», explica José Luis Aragunde, sumiller, propietario del Ribeira, campeón del mundo de cata y alma mater de esta actividad. La logística no fue sencilla. Primero, había que hacer llegar los vinos a probar a cerca de una treintena de personas que residen en lugares tan distintos como Vigo, San Sebastián, Santiago o Sanxenxo. «Le quité las cápsulas a las botellas y las embalé por completo, para que pudieran abrirlas sin saber qué vino era», cuenta Aragunde. De cada vez, se realizaron quince envíos, que incluían un total de seis vinos cada uno. «Tres los probábamos una semana y los restantes, la siguiente», cuenta.

Los jueves, a la hora de siempre, todos se conectaban a través de Zoom y Aragunde se encargaba de dirigir la cata, como si estuviera en el Ribeira. «Ya hicimos cuatro catas y la verdad es que lo pasamos muy bien. En algunas estuvimos hasta las dos o tres de la madrugada», explica. La experiencia fue tan positiva que los participantes solicitaron que siguiera adelante. «Yo ya no quería hacer más, pero todos pidieron que siguiéramos. Hemos descubierto que Zoom funciona muy bien para las catas», afirma.