El Cabanillas sigue entre andamios

Las obras afrontan su recta final después de meses de retrasos y molestias para alumnos y profesores


cambados / la voz

Ni para el inicio del curso, en septiembre, ni para Navidades. El instituto Ramón Cabanillas de Cambados sigue en obras, aunque empieza a vislumbrarse en final del túnel. En el centro confían en que este mes concluya la ejecución de unos trabajos que han convertido el primer semestre del curso en una pesadilla. No es fácil conciliar el pulido de los suelos y la colocación de ventanas con el día a día de 400 chavales en las aulas y los pasillos. Tanto es así, que la ANPA llegó a intervenir para denunciar que las obras estaban afectando a la salud de los alumnos y a su rendimiento escolar.

La consellería movió ficha y la constructora tuvo que adaptar su agenda, de manera que las obras más molestas, las del interior, se ejecutaran por la tarde o durante el tiempo de vacaciones.

Los problemas del ruido

Pese a todo, la convivencia entre los martilleos y los estudios fue complicada. Al polvo se sumaban los ruidos y, por supuesto, la limitación de espacio, dentro y fuera del edificio.

Lo peor ha pasado. Los trabajos se concentran ahora en el exterior, en el tejado y en el pintado de las fachadas, y los andamios ya han sido retirados de la entrada principal. El sacrificio no ha sido en vano. En el Cabanillas ya disfrutan de la nueva calefacción y pronto dispondrán de las nuevas aulas habilitadas en la planta baja.

Es un proyecto de envergadura, presupuestado en alrededor del millón de euros, que pasó por muchos avatares. Las obras, que iban a empezar durante el verano, no pudieron iniciarse porque, según la Xunta, el Concello tardó demasiado en conceder la autorización municipal, y así se llegó a septiembre, con los alumnos en las aulas y las ventanas sin colocar.

El asunto incluso llegó al Parlamento de Galicia a instancias del BNG y movilizó a la asociación de padres de alumnos, que se dirigió a la jefatura territorial para pedirle que interrumpiese las obras en horario lectivo. Toda aquella polémica parece ya superada toda vez que las obras afrontan su recta final.

Esta actuación está enmarcada en el plan de ahorro energético que lleva a cabo la Consellería de Educación en varios centros de la comunidad autónoma. En el Cabanillas se llevó a cabo el aislamiento de las fachadas mediante el sistema SATE, la colocación de nuevas ventanas de carpintería de aluminio y la renovación del sistema de iluminación, con la instalación de luminarias de alta eficiencia energética, equipos de regulación lumínica y detectores de presencia en la planta baja, pasillos y aseos.

A mayores, se instalaron nuevos falsos techos en la planta baja y se construyó una nueva sala de calderas, sustituyendo el actual sistema de gasoil por otro de biomasa.

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