La doble realidad de los bajos comerciales

En el tramo de oro de Rey Daviña los huecos vacíos duran poco; en el resto de la ciudad, ni la rebaja del precio llena los locales


vilagarcía / la voz

Podemos realizar el análisis las veces que queramos, pero el resultado seguirá siendo el mismo: el comercio local está en crisis. El desempleo que restringe el consumo, sumado a los competidores que han salido al paso gracias a las nuevas tecnologías, conforman un cóctel explosivo al que hay que añadir otras circunstancias que aprietan, hasta ahogar, a los responsables de muchos negocios. Ese sumatorio infernal hace que en las calles aparezcan, cada día, nuevos carteles anunciando el cierre de algún establecimiento. Y con él, la salida al mercado de otro bajo comercial. En muchos de esos casos, los anuncios prolongarán su estancia en las cristaleras hasta casi caerse de viejos, convirtiendo la ciudad en una sombra, depresiva y triste, de lo que en algún momento fue.

Esa realidad fue uno de los asuntos que se abordaron en la reunión por el empleo y la economía celebrado el pasado viernes en Vilagarcía. Un encuentro en el que algunos de los participantes, representantes del sector del comercio, pusieron sobre la mesa un problema con el que se encuentran tanto quienes quieren abrir su primer negocio como los que aspiran a expandirse y crecer. Entre los comerciantes, de hecho, se ha instalado la sensación de que, en determinadas zonas de Vilagarcía y en algunos bajos concretos, «los propietarios prefieren tenerlos vacíos a bajar un poco el precio para poder alquilarlos».

Aunque, evidentemente, esta realidad va por zonas. Y nunca mejor dicho. Porque, al igual que en el primer tramo de la calle Rey Daviña -desde la plaza de Galicia hasta el cruce con Castor Sánchez-, los locales que se quedan vacíos encuentran pronto nuevos inquilinos pese a que los precios apenas se mueven en este enclave, basta apartarse un poco de ese foco privilegiado para que la situación cambie radicalmente. ¿Qué hace de esos metros de calle una isla en el conjunto de la ciudad? Pues, entre otras razones, el anclaje en él de varias cadenas de ropa que actúan como un auténtico tractor de público y compradores. Esta es la parte buena del asunto. La mala, apuntan los comerciantes, reside en que el hecho de convivir con esas potentes marcas hace que los propietarios de algunos de los locales se resistan aun más a bajar los precios.

El reajuste inevitable

En esos metros de oro, sin embargo, hay cuatro locales vacíos. Uno parece haber sido reencauzado desde el cierre del último negocio. Otros tres ya llevan tiempo cerrados. Aunque, llegados a este punto, hay que prestar atención a lo que apuntan las inmobiliarias: si hay bajos que pasan años deshabitados en ese tramo aventajado de Rey Daviña es porque hay alguna «circunstancia especial» que justifica que se pidan cantidades astronómicas por ellos, aunque su estado no parezca justificar las cifras demandadas.

En el resto de la ciudad, la situación varía. No hay que ir muy lejos para comprobarlo: pasando el cruce con Castor Gago, en la misma calle hay ya cuatro bajos desangelados. Y en la Castelao, prolongación natural de la plaza de Galicia, aunque los locales situados a pie de calle se han ido llenando, las galerías aledañas están en pleno proceso de desertización. La situación empeora a medida que nos alejamos del corazón de la ciudad. En las demás vías del centro de Vilagarcía, de hecho, se ha producido un ligero reajuste de los precios de alquiler. Y es que la demanda es tan escasa que quien quiere alquilar su propiedad no tiene más remedio que ajustarse a la realidad del mercado, lo que se ha traducido en un rebaja de alrededor de un 10 %.

Más locales vacíos que en los peores años de la crisis, según la Fegein

La Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) hizo públicos estos días los datos que permiten radiografiar la situación de los bajos comerciales en el territorio gallego. No se tarda en percibir en ellos que la situación que se vive en Vilagarcía es similar a la del resto de Galicia. «El incremento de locales y bajos vacíos en el circuito de comercialización es superior incluso al trienio 2011-2013, en los peores años de la crisis», dice el comunicado de la federación.

En O Salnés, el zoom de la federación alcanza a tres: Vilagarcía, Cambados y O Grove. En la capital arousana sitúa Fegein 75 locales comerciales a la espera de encontrar quien los alquile. La cifra baja a 40 en Cambados y a 35 en O Grove. El estudio no ahonda en localidades más pequeñas. Y es que, según sus datos, en 260 municipios de Galicia «la demanda de locales comerciales es testimonial».

El comercio de Vilagarcía tropieza con los elevados precios de los locales

rosa estévez

Arrendar un establecimiento para poner en marcha un negocio exige un desembolso que, en algunos casos, se coloca al nivel de las grandes ciudades

Las calles de Vilagarcía se han convertido en una sucesión de locales vacíos, en los que el polvo levanta testimonio del tiempo que llevan convertidos en terreno yermo. En los cristales cuelgan carteles que anuncian la posibilidad de un alquiler, incluso de una venta. Sin embargo, ni una cosa ni la otra parece producirse. Y en algunas ocasiones, los establecimientos en los que la persiana se levanta un día para abrir la puerta de un negocio, acaba a los pocos meses cerrada de nuevo a cal y canto. ¿Por qué? Las razones por las que se desangra el comercio local son muchas. Pero en la capital arousana hay un factor que contribuye al aborto de los proyectos de muchos emprendedores: el precio de los alquileres.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

La doble realidad de los bajos comerciales