Los temporales dejan al descubierto más restos romanos en San Tomé

Trozos de pavimento de la época y de ánforas se suman al patrimonio arqueológico hallado en la zona

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Visita al interior del pazo de Fefiñáns Acudimos a una visita guiada dentro de las jornadas de patrimonio de Cambados

cambados / la voz

La fuerza del mar y del viento castiga al islote de San Sadurniño (Cambados), reduciendo las dimensiones de este pedazo de tierra coronado por las ruina de una torre y poniendo al descubierto parte de la historia de este enclave. Temporales como los registrados en los últimos días ayudan a reescribir el pasado del barrio de San Tomé, donde hubo un asentamiento romano. Así lo avalan los últimos hallazgos en este lugar, de los que ayer dio cuenta el historiador y escritor Sindo Mosteiro en el transcurso de las jornadas sobre patrimonio celebradas en Cambados.

«No extremo sur de San Sadurniño están aparecendo fragmentos dun tipo de pavimento característico da época romana que se usaba para pavimentar, para fornos e para facer bóvedas». Seguramente corresponden a las llamadas «vilas a mare», un tipo de construcción de las zonas de costa, en las que una parte de la casa se utilizaba como vivienda y la otra como zona de trabajo, en las que no era raro que hubiera estanques para hacer salazón e infraestructura para otras manufacturas como salsas y ahumados. Así lo explicó ayer Mosteiro, quien dio cuenta, también, del hallazgo de dos fragmentos de terra sigillata (la cerámica de lujo de la época romana) y de tres fragmentos de ánfora romana y de un molino de mano que se localizaron en un cuncheiro que quedó al descubierto a raíz de unas obras realizadas hace cinco años en tierra firme.

Mosteiro es una de las voces más acreditadas para hablar de la historia de San Sadurniño, y de Cambados en general. El fruto de sus años de investigación quedó plasmado, hace ahora un año, en el libro A torre e a sombra, en el que alude, como no, a la historia de San Tomé. La huella romana no se discute, pero sí otras teorías relacionadas con el islote. Mosteiro sostiene que la torre no formó parte de ninguna red de vigilancia contra las invasiones vikingas, sino que se concibió como torre jurisdiccional en el siglo XVI para usos administrativos.

El año próximo se harán obras en el islote

Bajo tierra hay un gran legado arqueológico que proteger en el islote de San Sadurniño. Con tal motivo, el Concello de Cambados ya tomó medidas en los últimos años consistentes en la construcción de una barrera de material poco invasivo en el perímetro de la isla para protegerlo del efecto de las mareas. Pero los temporales se repiten cada año y la costa vuelve a erosionarse. Con el fin de dar una solución definitiva a este problema, el año próximo se instalarán en el tramo norte de la línea de playa gaviones como los que se utilizan en las carreteras -realizados con pequeñas piedras cubiertas con una red de acero, en forma de bloques-, que protegerán el terreno y se cubrirán después con una capa de arena para evitar el impacto visual.

Levantamiento topográfico

Además, se hará el levantamiento de un mapa topográfico del subsuelo mediante georradar con el fin de obtener información sobre las estructuras antiguas que hay bajo tierra «sen necesidade dunha intervención que altere a súa orografía e topografía, xa moi deteriorada pola acción das mareas e do cambio climático», según explican desde la concejalía de Patrimonio, que dirige Xurxo Charlín. El objetivo es verificar la existencia de una casa-pazo y de una capilla edificadas en la baja Edad Media, entre otros vestigios. Charlín anuncia otras medidas, que, además de para profundizar en el conocimiento de la historia local, podrían contribuir a potenciar el patrimonio histórico como recurso turístico.

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