Toca a un cura por cada dos parroquias

Bea Costa
bea costa VILAGARCÍA / LA VOZ

CAMBADOS

MARTINA MISER

La llegada de dos nuevos sacerdotes jóvenes alivia la situación, pero la comarca sigue acusando el problema de la falta de vocaciones y del envejecimiento del clero

04 nov 2019 . Actualizado a las 14:09 h.

El Arzobispado de Santiago dispone de una veintena de sacerdotes para atender el medio centenar de parroquias que existen en O Salnés y los municipios del Baixo Ulla. Hay, por tanto, una media de un cura por cada dos parroquias, aunque no faltan las excepciones. Vilagarcía ciudad o Cambados centro tienen párroco propio, mientras que hay otros sacerdotes que deben repartir su tiempo en hasta tres plazas, caso de Manolo Folgar, que atiende Vilaxoán, Baión y Godos, o don José, que tan pronto da misa en Corvillón, como en Oubiña como en O Sixto.

La necesidad obliga y como los curas son escasos, los que están en activo se ven abocados a multiplicar sus funciones, aunque la edad no siempre es un buen aliado. Ver a ancianos de altar en altar se ha convertido en algo habitual; octogenarios son los párrocos de Sobradelo, Rubiáns, Tremoedo y San Cipriano de Vilanova, por citar algunos ejemplos. Eso, sin contar el caso extraordinario de Dositeo Valiñas, que a sus 98 años sigue al frente de la parroquia de Ribadumia.

José Aldao todavía no ha entrado en el club de los ochenta, pero sus 77 años -54 de ellos en Cambados-, lo convierten en otro de los veteranos de la comarca.