«Era el momento de contar la vida que conocí en aquella Arousa de los 90»

El columnista de La Voz acaba de lanzar al mercado «Expediente Ojos de Orgasmo», que no es una novela erótica


vilagarcía / la voz

Hace ya unos meses, que su mítico «Callejón del Viento» he regresado, con notable éxito, a las páginas de La Voz. Ahora, José Ramón Alonso de la Torre nos sorprende con una novela ambientada en la Arousa que conoció a finales de los años 90. «Expediente Ojos de Orgasmo» ya está a la venta.

-El camino más habitual es de novelista a columnista, pero en tu caso es al revés. ¿Por qué una novela y por qué ahora?

-Porque es ahora cuando ha aparecido un editor dispuesto a publicarla y también porque ha sido ahora cuando me he decidido a moverla por las editoriales. «Expediente Ojos de Orgasmo», que no es una novela erótica, la acabé de escribir en 1998. Ese año llegó con otras diez a la final del premio Herralde de la editorial Anagrama. No ganó y me olvidé de ella. En ese tiempo, vivía en Vilagarcía, donde daba clase en el IES Armando Cotarelo, tras haber sido profesor en el Bouza Brey, y escribía en La Voz de Galicia. Había vivido desde la enseñanza y desde la crónica periodística social el mundo del narcotráfico y tenía una visión que iba más allá de las persecuciones policiales y la acción que podemos ver en las series de moda sobre el tema. Los profesores, en los 80, no sabíamos mucho de la droga y sus repercusiones. Yo recuerdo haber ido a Santiago, ese año de 1998, para entrevistar a tres treintañeros que habían superado la adicción a la heroína y a la coca gracias a Proxecto Home. Era para un reportaje que se publicó en el suplemento dominical El Semanal XL. Al saludarnos, me soltaron un: ‘Hola, profe’ que me dejó helado. Los tres habían sido alumnos míos en el Bouza Brey y me confesaron que en las excursiones que yo organizaba para llevarlos a ver castros o la casa de Rosalía, ellos movían cocaína en los asientos de atrás del bus. ‘Vosotros no sabíais lo que era aquello’, me dijeron y efectivamente, en 1981, cuando llegué al instituto, yo solo había oído hablar de la coca en la película French Connection. Recuerdo que en el parque móvil del instituto, se diferenciaban claramente los SEAT 125 y los Renault 5 de los profesores de los Golf Cabriolet y los Mercedes descapotables de los hijos de los narcos de entonces. Un tema que nos volvía locos en el instituto era el abandono escolar: los alumnos varones eran atraídos por la tentación de dedicarse a descargar fardos o trapichear y así sacaban un dinero fácil que casaba mal con seguir estudiando y esforzarse. Pues bien, ese entorno social de noches con música de Ricky Martin, Alejandro Sanz, Amistades Peligrosas, Backstreet Boys, pubs y coca, de los institutos y de los jóvenes traficantes en los 90 es lo que intento reflejar en «Expediente Ojos de Orgasmo».

-Estuviste mucho tiempo sin volver hasta que hace dos o tres años te decidiste a regresar. ¿Podríamos decir que esta novela es un segundo regreso?

-Cuando me fui de Vilagarcía, estuve 15 años sin regresar porque viajar hasta aquí no era solo una traslación en el espacio, sino también en el tiempo, se trataba de un viaje emocional muy difícil. Ese miedo lo perdí cuando me llamaron para ser pregonero de las Festas de San Roque. Me emocioné hasta el fondo y me liberé. Desde entonces, Vilagarcía y O Salnés han vuelto a ser mi universo mágico del bienestar. Sé que lo mitifico y edulcoro, pero aquí soy feliz, qué le vamos a hacer. En esa recuperación del tiempo pasado y del espacio mítico entra también la publicación de la novela: pensé que era el momento de contar la vida que conocí de cerca en aquella Arousa de finales de los 90.

-Has contado en alguna entrevista que lo que relatas en la novela sucedió. ¿Temes que alguien se pueda ver reflejado, que a alguien le siente mal?

-Lo que relato en «Expediente Ojos de Orgasmo» está basado en experiencias personales, en reportajes que publiqué en La Voz, en personajes que conocí aquí y en hechos que sucedieron, pero la trama y el engarce de personajes y hechos es completamente ficticio. La acción se desarrolla fundamentalmente en Cambados, con Vilagarcía como ciudad secundaria de la trama y O Salnés y el mar de Arousa como espacios naturales que marcan la economía, el paso del tiempo, la vida y también la muerte. Otra particularidad es el lenguaje. En «Expediente Ojos de Orgasmo», los personajes dicen: ‘Voy de primera... Hay que se aguantar... Están en cama... Saca de ahí... Quítame una foto...’. Ese castrapo lo usan los personajes según con quien hablen y el entorno social donde se encuentren, algo que era común en aquella época. En cuanto a lo de sentirse mal, cualquiera que lea «Expediente Ojos de Orgasmo » verá reflejadas en la novela facetas de su vida de aquellos años, pero no aparecen personajes con su nombre real porque todos son ficticios. Quien viviera en Vilagarcía o Cambados en aquellos años, reconocerá a un fotógrafo, a un cura, a un legionario, a un aguardenteiro, al dueño de un restaurante, a un empresario de megafonía, un motel de Caldas, un pazo de A Torre, un pub de Cambados, un convento de Herbón... Lógicamente, escribía partiendo de mis experiencias.

-Una de las acusaciones que se lanzaron desde Arousa a la famosa serie Fariña es que desprendía un aura casi mística de Sito, Oubiña y compañía. En el caso de «Ojos de Orgasmo», y sin destripar la novela por supuesto, ¿nos vamos a encontrar a un malo malísimo o a uno majete?

-Me preguntabas al principio por el paso de columnista a novelista... Hay algo en la novela que es muy periodístico: procuro no tomar partido, cuento lo que veo y los personajes se describen hablando ellos, es más, se ha dicho de la novela que parece el guion de una película. El narco protagonista, Ojos de Orgasmo, un mote que escuché en los 90 y me hizo mucha gracia, actúa y yo lo cuento. El lector juzga. Si es atractivo o no lo decide el lector atendiendo a sus valores.

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