Denuncia que ancianos del asilo de Cambados le amenazan con crucifijos

El vecino que el domingo acusó al PP de acarreo de votos afirma que una mujer llegó a llamar a su puerta para decirle que es el demonio


vilagarcía

La historia podría dar para una película de Berlanga, como poco. Discurre la acción en un barrio marinero, en Cambados. Allí, en San Tomé, frente al asilo, reside un vecino que el pasado domingo denunció que el PP estaba «carretando» a los mayores hasta las urnas. La denuncia es un clásico en cada jornada electoral cambadesa, pero esta vez, cuenta el hombre que la formuló, parece haber levantado ampollas y el recuerdo de la película El Exorcista.

Y es que, según el relato del denunciante, desde que tomó la decisión de exponer lo que considera una práctica más que reprochable, la vida en su barrio de San Tomé se ha vuelto inquietante. Porque los residentes en el asilo han emprendido, según relata este hombre, una cruzada contra él. Y en este caso, cruzada es la palabra justa, porque «cada vez que me atopo cun deles no camiño, sácanme un crucifixo e póñeno cara min, coma se eu fóra o demo e quixeran espantarme», relata impresionado.

El Satanás de Cambados

Asegura que la primera vez que le ocurrió no le dio importancia. Debió pensar que era un arrebato de algún individuo, pero no creyó que aquella se fuera convirtiendo poco a poco en una práctica cotidiana, por la que, de repente, tras cualquier esquina podría aparecerle de frente un anciano, crucifijo en mano, intentando exorcizarlo. Luego, cuando se dio cuenta de que sí era él el Satanás de Cambados para algunos, decidió tomárselo a broma. «Porque é para rir», señala. Ayer, el «acoso» que dice estar sufriendo creció un grado más. «Unha señora maior petoume na porta da casa co bastón, e preguntoume se fóra eu quen denunciara aos vellos. Eu díxenlle que eu non denunciei a vello ningún, que o que denunciei foi unha práctica que me parece lamentable. Pero ela díxome que eu era o demo, e que ía ter problemas porque o seu xenro era policía».

Y cuidado con la bandera

También se habría referido la anciana a una bandera gallega que el hombre tiene colgada en el balcón. «Díxome que tivera coidado que ma ían queimar». Y el problema es que en poco más de veinte días volverán a aparecer las urnas.

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