Los colegios se quedan sin niños

A unos días del fin del plazo de preinscripción, las luces de alarma se han encendido en muchos centros educativos; la sangría demográfica está pasando factura


vilagarcía / la voz

La próxima semana finaliza el plazo de reserva de matrícula en los centros escolares. Y, a tan solo unos días de que se cierre esa etapa, en muchos de esos colegios se han encendido las luces de alarma: no están llegando las solicitudes esperadas. Es decir: faltan niños para nutrir las aulas de Educación Infantil.

Este problema no debería ser una sorpresa. La natalidad ha caído en picado y desde hace un par de años la incorporación de nuevos estudiantes al sistema educativo ha ido disminuyendo. Eso se ha traducido en que muchos centros hayan organizado jornadas de puertas abiertas para intentar seducir a los padres con su propuesta educativa. Pero la realidad es tozuda. Y en la mayoría de las escuelas, el horizonte no es halagüeño.

De hecho, hay colegios en los que la situación es, a estas alturas, dramática. Es el caso del Arealonga, en Vilagarcía, donde ayer se habían formalizado tres inscripciones. En la actualidad, son doce los niños que cursan cuarto de Infantil en este colegio, situado en el centro de Vilagarcía, en el medio y medio de la zona escolar. En ese mismo espacio se encuentra el Vagalume, una escuela de Educación Infantil con mucho prestigio en el municipio. Aún así, no se ha salvado este centro del problema generalizado de crisis de matrícula. «Se nota la caída de la natalidad; estamos en la misma situación que el resto de colegios de Vilagarcía», explican desde el equipo de dirección del centro. A Lomba también está bajo mínimos, con unos niveles de solicitudes de entrada muy por debajo de los habituales. Y en Vilaxoán, la situación no es mucho mejor. «Cuando se abrió el plazo pasó mucha gente a interesarse, pero a falta de unos días para que se acabe estamos aún en doce matrículas. Pensamos que íbamos a tener muchas más», argumentan desde el colegio. En A Escardia también observan con preocupación el descenso de la matricula. «Hai xa un par de cursos nos que vimos notando o descenso de matrícula», explican desde la dirección. Acostumbrados a tener que baremar y dejar alumnos fuera, el centro no tiene ahora problemas de exceso de demanda. Algo que atribuyen, además de a la natalidad, al hecho de no disponer de servicios como el comedor escolar.

En O Piñeiriño, tener de ese servicio parece haber insuflado nueva vida a la matricula. Y tras unos años bajo mínimos, desde el curso pasado el interés por este centro educativo parece haber crecido. Este curso, de nuevo, han superado ya el horizonte que les garantiza mantener las dos clases de cada curso de Infantil. En Carril, donde solo hay una línea, están tranquilos con los niveles de matrícula actuales. «Hay mucha gente interesada», explican desde dirección.

También en Cambados

No es un problema exclusivo de la capital arousana. «Es un año de poca matrícula, el 2016 fue un año de muy poca natalidad», dice el director del colegio San Tomé (Cambados), Manuel Felpeto. «Lo vamos a notar todos, especialmente los coles de mayor tamaño y más matrícula, porque son los que tienen más plazas que cubrir».

Esta semana finaliza el plazo de reserva de matrícula en los centro de Educación Primaria. Los colegios esperan que lleguen muchas solicitudes de última hora.

Trabajo por proyectos y una amplia gama de servicios, la carta de presentación de A Lomba

Lo que queremos, es que la gente conozca el colegio». Elda es una de las profesoras de Educación Infantil de A Lomba. En este centro, del que forma parte también el Anexo, hay en total tres líneas de cada curso de Educación Infantil. Y el número de matrículas es, a día de hoy, insuficiente para nutrir todas esas clases. «Sabemos que es una situación generalizada», explican las maestras. Pero el mal de muchos no sirve, en este caso, de consuelo. Y las profesoras, que no son de las que se rinden cuando las cosas vienen mal dadas, parecen dispuestas a demostrar a todos los padres que A Lomba es un colegio que deben tener en cuenta. Y deben hacerlo, explican, por varias razones. Primero, por la forma de entender la educación. «Trabajamos por proyectos integrales, en los que se implica todo el colegio», indica Elda. Este año, por ejemplo toca hablar de arte, y en ello está todo el colegio. Así que, si usted ese cruza con un chaval de A Lomba, por pequeño que este sea, es probable que pueda contarle un sinfín de cosas sobre Picasso o Kandinsky. Pero, aunque el modelo educativo es fundamental, hay otros elementos que pesan, y mucho, a la hora de que los padres escojan el colegio de sus hijos. Uno de ellos, que disponga de servicios que faciliten la siempre perseguida conciliación familiar. En A Lomba, recuerdan sus profesoras, hay Plan Madruga, hay comedor, y «por supuesto, hay transporte». Y el centro se ha visto, por fin, liberado de los problemas de calor extremo que sufrió durante años.

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