Demasiada volandeira y poca demanda obligan al sector a regular el precio

Barcos de Rianxo y Cambados devolvieron bivalvo al mar al no lograr un premio mínimo


ribeira / la voz

La excepcional campaña de la volandeira -la flota del bou de vara coincide en afirmar que hay gran cantidad de bivalvo- se ha topado de bruces con la ley del mercado: no hay demanda para tanta oferta. Al sector no le ha quedado más opción que adoptar medidas, como la reducción de topes y el control de precios.

Concluidas las fiestas, las depuradoras, principales compradoras en la lonja de Cambados, empezaron a reducir el volumen de kilos porque no tienen salida para tanta mercancía. En el caso de Rianxo, donde las fábricas son las principales clientas, el cierre de estas frenó en seco los pedidos: «A principios da campaña vendíamos máis de 2.000 quilos, e agora sufrimos para darlle saída a 700», comentó el patrón mayor, Miguel Iglesias.

Especie estrella

El precio del marisco estrella del bou de vara inició un descenso en picado y las cofradías establecieron un valor mínimo de dos euros: «O importante é manter o prezo», comenta el dirigente de Cambados, Ruperto Costa.

Sin embargo, a finales de la pasada semana hubo varias jornadas con cotizaciones inferiores a dos euros y unos 750 kilos acabaron siendo devueltos al mar. La medida no gusta, pero el profesional rianxeiro Manuel Rodríguez precisa: «Non podemos permitir que os valor baixe dese tope. Hai que capear como se poida mentres as fábricas non retoman a actividade».

También se han ajustado los topes. De los 50 kilos por tripulante establecidos al inicio de la campaña en Rianxo se ha pasado en la actualidad a los 30 para ajustarse a la demanda.

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