La falta de un permiso de la Xunta retrasa la obra de la piscina de Cambados

La construcción de los nuevos vestuarios está paralizada a la espera de la autorización para retirar la uralita del tejado


cambados / la voz

Todo apunta a que en marzo tampoco podrá reabrir la piscina y el gimnasio municipales de Cambados. La obra de la piscina está prácticamente acabada, pero la construcción de unos nuevos vestuarios ni siquiera ha empezado, lo cual retrasa los plazos previstos. ¿El motivo? Los obreros no pueden trabajar porque sigue sin llegar el permiso para proceder a la retirada de la uralita que cubre la zona de los vestuarios. Según informa el concejal de Deportes, Víctor Caamaño, la solicitud se remitió hace dos meses al departamento de la Xunta correspondiente, pero la autorización sigue sin llegar. «Non me parece normal que para un permiso que cumpre con todos os requisitos e un traballo que vai facer unha empresa homologada se tarde tanto».

Caamaño echa de menos una mayor colaboración por parte de la administración autonómica con este Concello, pues no es la primera vez que los trámites que dependen de la Xunta retrasan proyectos que afectan al municipio, caso del Plan de Portos, la apertura del centro de día y la ejecución de obras en el casco histórico. Aunque el caso más flagrante, señala el edil, fue la falta de financiación para la Cidade Europea do Viño.

Cambados lleva alrededor de un año sin piscina municipal debido a las obras del cambio de cubierta y en diciembre cerró también el gimnasio, situado en el mismo complejo deportivo, debido a la necesidad de construir unos nuevos vestuarios. Esta intervención no estaba prevista en el proyecto inicial, pero a medida que fueron avanzando los trabajos se constató lo que ya se sospechaba: los cimientos de esta edificación, levantada sobre un relleno ganado al mar, se tambalean y es necesario asentarlos mediante un pilotaje de la estructura. No es una obra menor. Supone un desembolso de medio millón de euros que se suman a los más de 900.000 euros que ya se han invertido en la piscina con cargo a fondos de la Diputación de Pontevedra. A mayores, el Concello gastará cien mil euros del Plan Concellos 2019 para renovar la instalación eléctrica, que también estaba en muy mal estado.

El cierre de parte del complejo deportivo de O Pombal está ocasionando muchas molestias a los usuarios, que deben recurrir a las piscinas de Vilagarcía y Portonovo y a gimnasios privados para poder mantener su rutina a la hora de hacer ejercicio.

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