cambados / la voz

La vieira es un marisco delicado. Su tendencia a acumular toxina hace que, año tras año, la flota cruce los dedos mientras los biólogos realizan los controles que decidirán si habrá, o no, ocasión de echar el rastro al mar. No es la primera vez que en Cambados, un puerto especializado en la captura de este bivalvo, se han quedado con las ganas de salir a explotar un producto tan suyo que hasta lo han usado para decorar la fachada de la cofradía. Pero este no es el caso. Ayer, muy temprano, una flota formada por 25 embarcaciones salió al mar, cruzó la ría y frente a las costas de A Pobra empezó el trabajo. Se podían capturar hasta 45 kilos de vieira por tripulante. Al final, entre todos llevaron hasta Tragove un total de 3.150 kilos de un bivalvo que deberá ser sometido a un cuidadoso proceso de evisceración. Tras varias horas depurándose en pilones, las vieras serán hoy tratadas con mimo. Pieza a pieza, serán limpiadas por trabajadoras con experiencia que les retirarán, entre otras cosas, el hepatopáncreas donde se suele acumular la toxina. Y así, flamantes, saldrán hacia un mercado que parece hambriento.

Hacia los mercados

«Ya tenemos bastantes pedidos», explicaba ayer Mar Ambroa, la gerente de Porto de Cambados. Hay ganas de vieira fresca en todo el mercado nacional, explica, si bien «en Galicia nos tira más» el deseo de ingerir los mariscos recién salidos del mar. Será una cuestión cultural, o de proximidad. Ahora esos que reclamaban marisco fresco podrán ser atendidos, aunque desde Porto de Cambados indican que «nosotros no hemos dejado de vender vieira congelada». A fin de cuentas, el proceso de congelación, sin aditivos ni glaseados, se traduce en que el producto llegue a la mesa con todas sus cualidades prácticamente intactas. Este año, teniendo en cuenta cómo caen los festivos, es probable que la vieira congelada mantenga su tirón durante el tramo final del año.

Hoy, en la nave de Porto de Cambados, la actividad será intensa. Mientras las primeras vieiras son evisceradas y enviadas al mercado, al puerto comenzarán a llegar las capturas del día. La mayoría de ellas proceden de barcos de Cambados -solo hay un puñado de ellos de Rianxo-.

El patrón mayor del pósito cambadés, Ruperto Costa, explicó que durante la jornada de ayer no se plantearon demasiados problemas a la hora de hacer los topes. Pero el primer día de campaña no es más que eso; habrá que esperar para comprobar si, como desea Mar Ambroa, el producto sigue nutriendo la planta de eviscerado y, a través de ella, a los mercados de fresco -ahora- y de congelado tanto ahora como durante los meses en los que no hay extracción de producto.

Aseguran tanto Mar Ambroa como Ruperto Costa que las piezas que han llegado a tierra son de excelente calidad. Las vieiras, en todo caso, deben superar los 11,5 centímetros. Y según la gerente de Porto de Cambados, el rendimiento en carne de los ejemplares que ayer llegaron al puerto es más que apetecible. En cualquier caso, hacen falta más días de trabajo para decidir si esta es, o no, una campaña de vieira que valga la pena recordar.

En las lonjas «non hai a alegría» típica del mes de diciembre

Estamos a la puerta de la Navidad, y dice la tradición que a estas alturas del año las lonjas deberían hervir de actividad. Sin embargo, no parece que sea así. Los responsables de varias salas de subastas de la zona sur de Arousa coinciden en que el inicio de al campaña festiva no ha traído a los puertos esa alegría característica. Aunque hay algunas excepciones.

Centollo

Por fin, hacia arriba. La campaña del centollo está siendo bastante irregular. En Cambados, muchos de los barcos que la iniciaron ya la han abandonado, por lo que las capturas en Tragove no son especialmente ricas. Tampoco en la lonja de O Grove, el puerto de referencia para los amantes de este crustáceo, hay la abundancia de otros años. Y, pese a ello, los precios han tardado en empezar a subir. Comenzaron a hacerlo la semana pasada. Ayer, los mejores ejemplares de hembra llegaron a los 27 euros en la península meca. Los mejores machos, rondaron entre los 18 y los 19 euros por kilo. 

Almeja

Estancamiento. La cofradía de A Illa abrió ayer las concesiones que tenía reservadas para Navidad. En Cambados, sin embargo, los rañeiros están a la espera, y aunque había sido fijada la jornada de mañana para acudir a las autorizaciones, todo va a depender de cómo evolucionan los precios del bivalvo. Estos, de momento, no parecen moverse demasiado. Las cotizaciones no acaban de despegar, y eso se nota también en las plazas de abastos, donde los peixeiros indican que la única almeja que se ha encarecido es la fina.

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La vieira vuelve a casa por Navidad