¿Quién cuida de Santa Mariña?

El monumento y el cementerio son parroquiales; el Concello reclama su titularidad, pero la Iglesia se niega


cambados / la voz

Es, junto a la plaza de Fefiñáns, la joya de la corona del patrimonio cambadés. Las ruinas de Santa Mariña conforman un conjunto arquitectónico singular que cada año recibe a mayor número de turistas. Pero este monumento nacional y bien de interés cultural es mucho más que un lugar para visitar y guardar en el álbum de fotos. A su alrededor hay un mar de sepulturas apiñadas que conforman el principal cementerio del municipio. Cambados no tiene camposanto municipal y, a falta de uno propio, el Concello se ha dirigido al Arzobispado de Santiago para solicitar su cesión al patrimonio público con el objetivo de articular un sistema de gestión eficaz. Entre tanto, ¿quién cuida de este espacio?

 

La limpieza

Entre el Concello y los propietarios. El Concello desbroza y retira las malas hierbas en la víspera de Difuntos con el fin de dar la mejor imagen del cementerio más bello de la comarca; además, ofrece el servicio de suministro de luz y de agua. En lo que respecta a la limpieza de las sepulturas y nichos, queda a libre albedrío de los propietarios, de manera que hay lápidas lustrosas y sin un ápice de hierbajos frente a otras que están sucias y tomadas por los matojos. La parroquia no dispone de ningún servicio propio de mantenimiento, lo cual redunda en una imagen de descuido, impropia de un monumento de esta categoría.

Las gestiones

Dos años esperando una respuesta. El Concello planteó hace más de dos años la posibilidad de asumir la gestión del cementerio para garantizar la prestación de servicios. No solo los relacionados a la limpieza y mantenimiento; también se plantea la posibilidad de instalar un columbario y espacios para confesiones distintas a la católica. Y la gestión propia posibilitaría, además, diseñar su propio plan de promoción turística y cultural en este lugar. Pero, para ello, reclama tener la titularidad de los terrenos. «Non podemos xestionar algo que non é noso», argumenta el concejal de Cultura e Patrimonio, Víctor Caamaño. El Concello envió una carta al Arzobispado en este sentido y el mes pasado le contestó con una contrapropuesta según la cual la Iglesia le cedería al Concello la gestión del cementerio pero no su propiedad. Al concejal no le sirve y anuncia que volverá a insistir en su demanda.

Comisión vecinal

Muchas dificultades. Con el fin de mediar en este asunto, la parroquia impulsó la creación de una comisión vecinal que sirviera como herramienta para una posible autogestión del camposanto. Llegó a celebrarse una reunión multitudinaria en el auditorio de A Xuventude en enero del 2016 en la que la mayoría se pronunció a favor de que el cementerio pasase a manos del Concello, y, en su defecto, asumir la autogestión. Pero no es tarea sencilla. No hay un censo de propietarios de las sepulturas -en la parte nueva no existe este problema- ni una comisión de esta naturaleza puede obligar al pago de una tasa para cubrir los gastos del cementerio. Eso solo podría hacerlo el Concello a través de una ordenanza, que, obviamente, no existe.

QUé dice patrimonio

Obligaciones. Desde la Consellería de Cultura se remiten a la Lei do Patrimonio Cultural de Galicia, que establece que las personas propietarias, poseedoras o arrendatarias y, en general, los titulares de derechos reales sobre bienes «están obrigadas a conservalos, mantelos e custodialos debidamente e a evitar a súa perda, destrución ou deterioración», explican. «En todo caso, as intervencións que se pretendan realizar en bens de interese cultural ou catalogados, así como, de ser o caso, no seu contorno de protección ou na súa zona de amortecemento, terán que ser autorizadas pola consellería competente en materia de patrimonio cultural, coas excepcións que se establecen na lei», indican desde la Xunta.

Conservación

Sin problemas. Las ruinas fueron objeto de una intervención de restauración hace años, momento en el que se retiraron elementos vegetales que estaban dañando la estructura. Desde entonces, no fue objeto de ninguna otra actuación de conservación y algunos tallos han empezado ya asomar en las piedras de la torre principal. En toco caso, «polos datos que temos neste momento non temos coñecemento de ningunha circunstancia que obrigue a actuar de novo», según informan desde la consellería.

El sello de Leiro

Un cristo de lujo. Las ruinas de Santa Mariña perdieron su cristo original en el 2014. El deterioro de la talla hacía que corriera el riesgo de desplomarse y tuvo que ser retirado. Mucho se habló y escribió de su posible restauración, pero cuestiones monetarias aparcaron el proyecto. Su lugar ha sido ocupado por otro Jesús crucificado de grandes dimensiones, obra del reputado escultor cambadés, Francisco Leiro. El artista lo cedió gratuitamente al Concello en el 2015, y, desde entonces, ha sido retirado y vuelto a colocar en varias ocasiones, en función de los compromisos del escultor y de las condiciones ambientales. Ahora, con la llegada del otoño, toca volver a bajarlo de la capilla mayor y trasladarlo al taller del artista, para preservarlo de la humedad, dado que la meritoria pieza está prácticamente a la intemperie.

Mucha historia

Desde el siglo XII. El majestuoso esqueleto en piedra que se erige al pie del monte de A Pastora pertenece a la antigua iglesia parroquial de Santa Mariña, patrona de Cambados. Se construyó sobre una capilla románica del siglo XII a cargo de Lope Sánchez de Ulloa, templo que después fue restaurado y ampliado por su hija María de Ulloa a finales del siglo XV, según las referencias que figuran en la web municipal de Cambados. La construcción es de estilo gótico marinero y presenta, también, trazos renacentistas. Destaca por su singularidad la iconografía de los siete pecados capitales, con curiosas representaciones como la de la pereza, que muestra a un hombre comiendo sus propias heces. Unas fuentes hablan de un incendio y otras de motivos políticos y religiosos para explicar que la iglesia acabase en ruinas. Pese a carecer de techo, todavía se usa como lugar de culto una vez año, en la festividad de Todos los Santos. En 1943 fue declarado monumento nacional y desde el año 2013 pertenece a la Asociación de cementerios singulares de Europa, junto a otros tres camposantos gallegos y otros 170 de todo el mundo.

Y literatura

Nombres ilustres. En el interior de las ruinas de Santa Mariña están enterrados la mujer y un hijo de Valle-Inclán, que vivió una época de su vida en Cambados, una sepultura que, por cierto, pasa desapercibida para el gran público. El escritor Álvaro Cunqueiro inmortalizó a las ruinas como «o máis melancólico camposanto do mundo» y Otero Pedrayo también escribió sobre este mágico lugar.

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