La nostalgia se cura alrededor de la mesa

En Cambados se suceden las comidas y cenas para propiciar los reencuentros y recordar los viejos tiempos


cambados / la voz

¿Qué fue de aquel traste que se sentaba en el pupitre de al lado en cuarto de EGB? ¿Y de aquella aspirante a punk a la que le pasabas los apuntes en tercero de BUP? Con estas referencias es fácil interpretar que hablamos de hace más de treinta años, los tiempos en los que la Educación Infantil era parvulitos y la FP aún no había dado paso a un sinfín de ciclos. Es un pasado que vuelve a la actualidad a cuenta de numerosos reencuentros de antiguos alumnos, organizados, siempre, alrededor de la mesa.

En Cambados se están volcados con el tema, lo que llevará a más de uno a hacer doblete, por que los que nacieron en 1971 y repitieron algún curso tienen este mes otra ocasión de irse de fiesta con sus compañeros de clase. Quienes acabaron octavo en el colegio San Tomé en 1986 tienen una cita el día 20 en el parador para darse un homenaje culinario y de recuerdos. En julio ya hicieron lo propio los octavos A y B del 85, en su caso en el Forniños, y con profesores incluidos. Domínguez, Domin, apareció con sorpresa. Llegó acompañado de José Luis Castro, don José Luis para algunos, Mestre para otros, al que sus ex alumnos le habían perdido la pista hace muchos años. Pese al tiempo transcurrido, el maestro no ha cambiado tanto y conserva una memoria prodigiosa, pues, transcurridos casi cuarenta años, se acuerda del nombre y apellido de sus pupilos de tercero.

Hubo marisco, hubo baile, hubo tren y surgieron un sinfín de batallitas, como las hubo también en la fiesta que montó este verano la quinta del 78, con alcaldesa y concejal de Economía incluidos. Aquellos chicos de la EGB de los ochenta son los gobernantes, empresarios y trabajadores que hoy sostienen una sociedad que ha cambiado en muchos aspectos respecto a su niñez. Las nuevas tecnologías son una de ellas, y qué útiles resultan a la hora de organizar este tipo de eventos.

Facebook y WhatsApp son herramientas fabulosas para localizar y contactar con la gente que hace una vida que no ves. Aunque a los quintos del 48 nunca le hicieron falta. Aquellos mozos que coincidieron hace ahora cincuenta años haciendo la mili volverán a verse las caras el día 13 en Cambados, como lo hicieran antes en A Illa, en Vilanova, en Sanxenxo… Cada año rota el punto de encuentro. Este batallón de jubilados se conforma con marinería de las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo y tan pronto toca ir de fiesta a Cangas como a Portonovo. Esta vez vuelve a ser en Cambados, de modo que Santos Abal y José Casás han tenido que recuperar el listín de teléfonos y organizarlo todo para que el sábado haya bombas de palenque, misa y comida en el Forniños.

Hace veinticinco años que repiten la fórmula, y, aunque con algunas bajas, siguen respondiendo al toque de corneta de forma masiva. Este año serán 140, entre los quintos del 68 y sus acompañantes. Esta generación demuestra que organizarse es más una cuestión de voluntad que de Internet. Su principal vía de contacto sigue siendo el teléfono, a golpe de agenda, y siempre han conseguido formar a la hora establecida.

Para lo que sí se va a necesitar de la tecnología es para montar esa cena del COU del 88-89 del instituto Ramón Cabanillas que está gestándose en Cambados. No es tarea sencilla reunir a los cuatro cursos, máxime teniendo en cuenta que muchos de aquellos estudiantes están lejos de su tierra, de modo que Carlos Carrión y Rafael Fernández, los ideólogos del asunto, se han dado un plazo generoso para tener margen de maniobra.

El evento será, todavía, en primavera y la fecha y demás detalles se irán concretando a través de un grupo de WhatsApp que se abrirá para la ocasión. De momento, quien se dé por aludido y quiera participar, puede dejar su número de contacto a través del corre electrónico cabanillas8889COU@gmail.com.

En el instituto ya están al corriente de la iniciativa, y todo apunta a que el reencuentro va a ser histórico, con programa de actos y todo. Están llamados cambadeses y otros que no lo son, porque, a finales de los ochenta, todavía había algún chaval de O Grove y no pocos de Vilanova, A Illa, Ribadumia y Meis que hacían el Bachillerato y el COU en Cambados. Entonces, los institutos de la comarca se contaban con los dedos de una mano y la ESO era ciencia ficción.

Ocasión habrá para recordar aquellos festivales en el salón de actos, la cafetería de Tinita, las clases de gimnasia con Dorita bajo los soportales, los cafés en el Torres y las esperas haciendo dedo en el cruce de Fefiñáns para quienes perdían el autobús de A Illa. La cita promete.

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