O Grove y Cambados amplían la nómina de comedores escolares

El Rosalía de Castro espera estrenarlo a finales de septiembre y en Castrelo tardarán más porque están a la espera de los permisos

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M.A. R.E.
vilagarcía / la voz

El comedor escolar es un servicio cada vez más demandado, no hay más que ver la progresión que ha experimentado los colegios arousanos en este campo en los últimos años, y este curso se sumarán dos más: el Rosalía de Castro de O Grove y el de Castrelo, en Cambados. El del centro grovense, por el que los padres llevaban años suspirando, será provisional, pues se abrirá en un módulo prefabricado mientras no se habilitan las viejas viviendas de los profesores.

El alcalde de O Grove, José Cacabelos, firmó ayer el convenio de colaboración con el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, que permitirá dotar al Rosalía de Castro de su ansiado comedor. Las arcas municipales aportarán 30.000 euros y las autonómicas, 36.636. Esta inversión permitirá adquirir un módulo prefabricado que se ubicará en el patio del centro. Tendrá cabida para 40 comensales y estará gestionado por la asociación de padres, que deberá decidir si quieren hacer varios turnos. Estará operativo en octubre.

En Cambados tardarán un poco más abrir las puertas del comedor. Las obras están casi terminadas, pero faltan los permisos de la Xunta. La AMPA es prudente; en el peor de los casos calcula estrenar el servicio después de Navidad, «se completamos antes os permisos, abriremos antes, pero non queremos comprometernos ante os pais», explica.

Y es que hay una treintena de familias esperando noticias: quince ya han solicitado plaza y otras quince están interesadas en utilizar el servicio de forma esporádica, «para as mariscadoras por exemplo, que necesitan o comedor dependendo das mareas», aclaran desde la AMPA.

De momento, el comedor ya tiene agua, fregadero, nuevas ventanas, microondas y nevera, según quedó constancia ayer durante la visita realizada por los concejales de Educación y Obras, Víctor Caamaño y José Ramón, respectivamente. Será gestionado por la AMPA, que contratará un servicio de cátering, y como ocurre con el resto de los comedores escolares del municipio -Vilariño y Antonio, Magariños-, la contratación del monitor corre por cuenta del Concello.

Más obras en Cambados

Las obras para acondicionar la estancia en la que se ubica el futuro comedor tuvieron un coste de ocho mil euros, que se financian con fondos propios, y se suma a una partida total de 50.000 euros que se emplearon en la puesta a punto de todos los colegios del municipio: desbroces, pintados y reparaciones. Durante el curso y con cargo al Plan Concellos 2017 se realizarán otras obras en los centros educativos y su entorno, tales como la reparación de la valla del colegio San Tomé, de las aceras de la calle Os Olmos y la construcción de un muro en el colegio de Corvillón. Este curso, lo antes posible, también se abrirá el nuevo acceso al instituto Cabanillas desde la avenida de O Salnés.

Lo que tendrá que esperar para el próximo curso es el comedor de San Tomé, por problemas de financiación. La obra la pagan al 50 % Xunta y Concello, pero la partida municipal -con cargo a fondos de la Diputación- no estará disponible hasta el 2019.

Doscientos niños cambadeses, al plan Madruga

Otro de los servicios que se está generalizando en los colegios de la comarca es el llamado plan Madruga, que posibilita que las familias dejen a los niños en los centros educativos antes de las clases. Es un servicio vital a la hora de conciliar porque los horarios lectivos no siempre coinciden con las exigencias laborales de los progenitores.

El Concello de Ribadumia abrió el camino hace años y otros le siguieron después, Cambados entre ellos. En la villa del albariño este curso serán alrededor de doscientos los usuarios de este programa, distribuidos por todos los colegios del municipio. «Trataremos de que o de Corvillón tamén estea», según apuntaba ayer el concejal de Educación, Víctor Caamaño, pues, hasta la fecha, este es el único colegio que se queda fuera del programa.

El sistema de funcionamiento será similar al de años anteriores. Once monitores se distribuirán por los colegios para que desde las ocho menos cuarto puedan dejar los padres allí a sus hijos, a la espera de que abran las aulas, a las nueve. El servicio tiene un coste de cuatro euros al mes, una tasa que se estableció este mandato -antes era gratuito-, con el fin de que las familias se responsabilicen de la plaza que reservan.

Víctor Caamaño destacó la importancia que tienen servicios como el plan Madruga y el comedor a la hora de facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar y resaltó la apuesta del Concello de Cambados en este campo.

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