Cambados se queda sin marcha nocturna

Los gloriosos años 90-2000, en los que cruzar la calle de Zao un sábado noche era imposible, son historia. Las discotecas cierran y la gente ya no sale hasta altas horas


cambados / la voz

CAl fenómeno que se está dando en Cambados en los últimos

tiempos podría aplicársele aquello de ¿qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿La movida se escapa de la villa del albariño porque no hay locales o es la falta de público lo que aboca a pubs y discotecas a echar el cierre? El caso es que la calle de Zao (calle Infantas), en la que los viernes y sábados por la noche había que andar a codazos para atravesarla, es ahora casi un desierto. La discoteca hace año y medio que cerró, y lo hizo porque se había quedado ya sin público. Nada que ver con los años en los que compartía calle con los populares y populosos A Festa y Bubú.

En el lugar de la legendaria discoteca hay ahora una droguería y, enfrente, donde antes se bailaba copa en mano, hay una tienda de ropa. En Infantas es ahora más próspero el negocio del comer que el de las copas, y, lejos de cerrar, han abierto dos nuevos establecimientos en los que es posible cenar de tapa y bocata.

A pocos metros de allí, en la calle Pontevedra, hace tiempo que la música ha dejado paso a otro tipo de negocios o, simplemente, los locales se han quedado vacíos y cerrados a cal y canto, caso del mítico A Pera. Solo suena el Glam, que hace poco ha cogido el testigo del antiguo Bachatta. Tras el cierre del Pilón, Studio 54 es el único local que queda en Cambados autorizado para abrir hasta las seis de la madrugada. Atrás quedan la mencionada Zao y Clímax, un local este último que ahora ocupa una academia de inglés.

De la veintena de pubs que llegó a haber en el pueblo, solo quedan ocho, distribuidos entre Alfredo Brañas y O Castriño. Son los que pueden cerrar a las 4.30-5.00 horas; los bares y cafeterías tienen que hacerlo entre las 2.30 y 3.00 horas. Los horarios no son una cuestión baladí. Durante el Albariño, las fuerzas del orden instruyeron diecisiete denuncias por incumplimiento de horarios y otras siete por infringir la normativa de espectáculos públicos.

As Rodas, en alza

Frente a este panorama, Fefiñáns sube como la espuma. La apertura de bares y la instalación de terrazas ha hecho de la plaza de As Rodas uno de los lugares preferidos de los cambadeses para tomarse algo, y, tras la tortilla y el albariño, es frecuente que vengan las copas, adueñándose así del negocio de la noche. La calle Isabel II, que ahora es peatonal los fines de semana, también es un valor en alza.

En Cambados ya no hay marcha tal y como se concibe en su concepción clásica. Esto es, salidas hasta altas horas de la madrugada, vaso de tubo en mano, escuchando música y bailando, de pub en pub. Las cosas han cambiado mucho en dos décadas. El personal se cuida más a la hora coger el coche, por aquello de los controles de alcoholemia y las multas, y eso provoca que haya menos flujo de gente entre los lugares de la movida. A eso hay que sumar el botellón, que provoca que los chavales cambien los pubs por los parques, porque comprar el ron y la Coca-Cola en el súper le sale más a cuenta que pagar un cubata en la barra de un pub. Eso, cuando no se quedan en casa frente al ordenador o la PlayStation.

Pero eso no quiere decir que no haya ambiente en Cambados. La cultura del tapeo y las terrazas ha tomado la calle, especialmente en verano. La gente sigue apostando por los bares para quedar con los amigos, aunque cada vez son menos quienes alargan la noche hasta las cuatro de la mañana. Y de los que trasnochan, algunos optan por marcharse a Portonovo. Incluso los adolescentes están cambiando Cambados por Vilagarcía, porque prefieren un plan de cine y de McDonalds que pulular toda la tarde por A Calzada.

¿Cómo está afectando esta situación a la economía local? El concejal de Economía e Facenda, Xurxo Charlín, constata que se ha notado un bajón importante en este sector, aunque considera que las arcas locales no se han resentido tanto teniendo en cuenta que están abriendo otros negocios, que también pagan impuestos.

Desde el Concello están tomando iniciativas para tratar de atraer clientes a los pubs, caso del ciclo de conciertos «Ulo Vermú?», que empezó ayer en la calle Real. Otras medidas tendrán que esperar, caso de la rebaja de la tasa de la basura y de la declaración de Cambados como municipio turístico a efectos hosteleros, lo cual permitiría a los locales cerrar una hora más tarde. Ambos asuntos, afirma Charlín, se están demorando por cuestiones ajenas a su voluntad.

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