Vítores a Merchi, diez mil sombreros, copa en pecho y la «pulponeta», a tope

Se avecinan días de mucho calor, humano también. Cambados es ya un hervidero de gente ávida de jolgorio


cambados / la voz

Hoy

12 horas

Fredi e compañía. Espectáculo de circo, danza y teatro, en el jardín de la biblioteca.

13 horas

Inauguración del Túnel do Viño en el Salón Peña.

14 horas

Eventum Vintage, en la Praza do Concello.

18 horas

Monólogo de Lois Pérez en el monte de A Pastora.

19 horas

Was e Tempo Norte, en la plaza de Alfredo Brañas.

20 horas

Caxade, en la Praza do Con.

21 horas

Ana Bacalhau, en Fefiñáns.

22.30 horas

Los Alkar y discomóbil CDC en la Praza do Concello. A la misma hora actúan Guadi Galego en Fefiñáns y Los Antonis en la plaza de Alfredo Brañas.

00.00 horas

La cambadesa Pauliña se sube al escenario de Fefiñáns.

¿Desde cuándo la fiesta espera por el corte de la cinta inaugural? Ayer tampoco. A la una y media de la tarde, cuando la comitiva todavía no había cruzado al Paseo da Calzada, el personal brindaba ya con el que, dicen, príncipe de los blancos. A esa hora todavía se podía disfrutar de la sombra de los álamos y hasta de una leve brisa, pero fue por poco tiempo. A las dos ya apretaba el calor, en un claro avance de lo que está por llegar. Al menos, las cabezas están a salvo de insolaciones. Un mar de sombreros de paja se extendió ayer por la zona cero gracias al reparto gratuito de diez mil unidades que dispuso Abanca dentro de su estrategia publicitaria. A las chicas de los gorros, apostadas delante del Ayuntamiento, se los quitaban de las manos, tanto que tuvieron que conminar a la gente a que hiciera cola para hacer el reparto con un mínimo de orden. Las colas se prolongaron hasta la una, y más habría de no tener que empezar a esa hora el pregón.

El protagonismo a esa hora era para Merchi Álvarez, la presidenta de GaliciAME, que asomó al balcón consistorial junto a su hijo Mateo, acicalado para la ocasión con mechas azules en el pelo. A Merchi se la quiere en Cambados, por su alegría, por su lucha activa contra la enfermedad y por ser un ejemplo de superación. ¡Guapa! y ¡Viva Merchi! profería el público, y ya a ras de suelo, la cambadesa no dejó de recibir parabienes y muestras de afecto. Pese a precisar silla de ruedas, la pregonera hizo el tradicional paseíllo entre las casetas de A Calzada, bajo los acordes de Os xeitosiños y rodeada por grupos de amigos, de familias y de trabajadores, que, tal día como ayer, hacen un alto en el camino para inaugurar el Albariño. Incluso los operarios municipales se dieron un respiro, copa en mano, ante el ajetreo que les espera hasta el domingo. Ya lo dijo Merchi, beber sí pero, mejor, «coa barriga chea». Ocho food-truck se encargan de proveer a los asistentes de una variada carta de viandas. Hay empanada, pizzas, conservas, bocatas, ostras, pulpo... La pulponeta agotó existencias el año pasado al segundo día de fiesta, y ayer a las dos de la tarde ya había cola para hacerse con el más que nunca preciado cefalópodo, a 14 euros la ración.

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Vítores a Merchi, diez mil sombreros, copa en pecho y la «pulponeta», a tope