Los 123 «apasionados» de la bandera

Más de un centenar de ciudadanos de a pie de distintas edades, una cifra récord, coprotagonizaron el acto de la patrona de la Brilat, mostrando su «lealtad a España»


pontevedra / la voz

Ami Pedrosa tiene 40 años y es de Cambados. Regenta allí un negocio de vinos. Ayer, bajo un aguacero tremendo, en solitario y vestida de etiqueta, condujo desde su tierra hasta Pontevedra para jurar la bandera en el marco de la festividad del 8 de diciembre en la Brilat. Ahí es nada. ¿Qué le llevó a dar ese paso, para el que hay que inscribirse previamente, comunicando al Ministerio de Defensa el interés de demostrar la lealtad a España? «Pues me trajo el orgullo y satisfacción de ser española, soy una apasionada de ser española, siento pasión, esa es la palabra», decía esta mujer. A su lado, Belarmino, de 71 años, cantero jubilado y de Cotobade, afirmaba algo parecido: «Estuve en la Brilat de joven y lo de la bandera me quedó metido muy dentro. Soy un apasionado de ella». Sus testimonios pueden parecer singulares. Pero seguramente ayer los compartían en la Brilat al menos 123 personas; 123 ciudadanos de a pie que, como Ami y Belarmino, se vistieron de gala para jurar bandera en Figueirido.

En la base de la Brilat llevan cuatro años haciendo juras civiles con motivo de la fiesta de la patrona, la Inmaculada Concepción. Pero nunca antes había habido tantos voluntarios para mostrar lealtad a España. ¿Por qué este año se llegó a 123? ¿Influyó el asunto del secesionismo? Ni quienes juraron la bandera ni el general jefe de la Brilat, Antonio Romero Losada, le concedieron importancia al tema independentista. «No sé si eso influyó o no, no lo había pensado. Yo creo que no, que son personas que quieren mostrar su lealtad a la bandera y punto. Ocurre así todos los años. Y es un orgullo y satisfacción para mí que así sea», sentenció el general.

Bajo un intenso aguacero

Habló así Romero Losada tras la parada militar. Y aprovechó para disculparse por haber acortado su discurso, ya que el aguacero que presidió los actos era de tal calado que le obligó a abreviar. Fue lo único que logró la lluvia. Porque, por lo demás, se siguió el guion establecido. Los soldados desfilaron en manga corta. Y los civiles que juraron bandera no le fueron a la zaga en valentía, porque también hubo quien avanzó con paso firme hacia la enseña únicamente con un vestido, sin abrigo ni chaqueta. La etiqueta fue total. Los hombres en su mayoría lucieron traje, aunque algunos vistieron atuendo de la Legión. Y las mujeres vestidos y una incluso mantilla española. Había caras conocidas entre los que juraron, como la edila del PP en Pontevedra María José Rodríguez Teso o el presidente de Protección Civil y exgerente de Aempe, Hermenegildo Novoa.

La jura de bandera civil se combinó, cómo no, con los actos militares. Hubo el tradicional desfile, el emotivo homenaje a los caídos con el azor sobrevolando las cabezas y también las condecoraciones y despedidas de la bandera de los militares que tras una vida en el Ejército pasan a la reserva, que este año son numerosos. Al final, vino de confraternidad, con el brindis por el rey como protagonista inicial.

Unos 200 militares irán a Mali y entre 500 y 600 partirán al Líbano a finales del próximo año

Aprovechando la celebración de la patrona, el general jefe de la Brilat, Antonio Romero Losada, hizo balance de los logros alcanzados en el 2017 y habló de los retos y objetivos para 2018. En cuanto al año que está a punto de terminar, lo calificó de «exitoso» para la brigada. Citó, concretamente, las maniobras llevadas a cabo últimamente en Zaragoza. «Fueron importantísimas. estas maniobas militares, y se hicieron con notable éxito», dijo.

En cuanto a lo que está por venir, el general habló de las dos misiones ya anunciadas; las de Mali y el Líbano. Indicó que todavía no están cerradas las fechas pero que posiblemente serán en el mes de noviembre. Hay que recordar que se trata de dos misiones muy distintas. En Mali se está adiestrando al Ejército, que está en primera línea contra el yihadismo. Y en el Líbano lo que se trata es de mantener los acuerdos internacionales.

Antonio Romero indicó que, si la lluvia lo hubiese permitido, ayer, en su discurso, quería recordar a los soldados que el verdadero Milagro de Empel, ese al que se alude en el día de la patrona para recordar lo que ocurrió en Flandes en 1585, en realidad «fue el que obró la virgen en el corazón de los soldados, para que atravesasen las aguas heladas y luego siguiesen luchando». Dijo que ese mismo espíritu es el que debe permanecer hoy en día en la brigada y que, de hecho, ayer lo demostró desfilando bajo el intenso aguacero.

 

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