El Xuven recibe todo el respeto de un líder vivo por los pelos

Volteó 20 puntos de ventaja del Granada y llegó a dominar por 8, pero el cansancio, las faltas y la lesión de Samu pesaron demasiado


Hay imágenes que registran el valor justo de una victoria, y de su cara opuesta. Ver a un equipo líder celebrar su estrecho triunfo en la cancha del noveno clasificado cual conquista de una gran final con copa o ascenso de por medio lo decía todo al término del encuentro entre el Xuven y el Covirán Granada. Con los jugadores del gigante nazarí, la mejor plantilla de la LEB Plata, saltando alborozados al escuchar el bocinazo final congelando el electrónico de O Pombal en un 66-69. Un resultado que, visto lo visto, no debería más que reforzar la firme convicción demostrada por el conjunto de Chiqui Barros en su propuesta, y en esa paciencia que lleva a madurar al cuadro arousano cada partido. Ayer, hasta meterle el susto en el cuerpo a un líder de la LEB Plata que pudo haber salido perfectamente trasquilado de su visita a Cambados.

Con paciencia, sin temores ni complejos, el Xuven pudo llegar a voltear los 20 puntos de diferencia a los que se iba el Granada con un triple en el arranque del segundo cuarto, 9-29. Superioridad visitante en cantidad, y calidad. Con el conjunto nazarí en modo apisonadora, saliendo a la pista como si le fuese la vida en ello para firmar un primer cuarto prodigioso en el que había pasado por encima de los hombres de Chiqui Barros. Los de Juan Pablo Pin hacían prácticamente en cada ataque un roto a su anfitrión, con penetraciones que acababan directamente en canasta, o en balones doblados asistidos bajo aro, o al perímetro elevando a 26 la producción andaluza en los primeros diez minutos. Y ello, mientras en su propio aro la defensa del Covirán secaba la circulación local, maniatando a los dos grandes motores del Xuven, Will, y un Karamo Jawara que encontró la horma a su zapato en el juego interior nazarí, con Whrigt y Torres ganándole la partida todo el partido cargándolo pronto de faltas.

A golpe de triple, con media docena de canastas más allá del 6,75 transformadas en 18 puntos, los de Chiqui se metieron en el choque con diez minutos de retraso. Liderados una vez más por Will, y con Juanchi cogiendo los mandos del bólido amarillo, el Xuven disipaba cual nube tóxica la sensación de superioridad manifiesta del Granada, recogiéndose a vestuarios con el partido abierto: 35-43.

Villarejo, con 8 puntos, y Reyes, con 4, culminaron con una gran claridad de ideas y voluntad para su inapelable ejecución la remontada amarilla en la primera mitad del tercer cuarto, obligando a Pin a tirar de tiempo muerto al ver el 51-45. La prolongación del parón por culpa de un aficionado local exaltado pudo haber beneficiado al Granada, que si bien encajó todavía el 55-47, máxima ventaja arousana del encuentro, pudo empatar el choque al término del cuarto, 57-57, con Almazán saliendo en su auxilio.

Con todo, daba la sensación de que el partido se manejaba en las coordenadas deseadas por el Xuven. Pero en el último cuarto a los de Chiqui Barros se les acumularon demasiados problemas. El cansancio por tener que bogar en contra de aquel -20. La acumulación de faltas, y en sus cuatro hombres de mayor peso, muy criticada por el entrenador amarillo al término del choque señalando las 21 personales pitadas al Xuven frente a las 13 al Granada. Y la lesión en un tobillo de Samu Barros, que acabó jugando cojo. Almazán llevó a los suyos al 57-65. Dos triples de Villarejo y Will le devolvieron el marcador a los arousanos, 66-65 a falta de 3 minutos y 54 segundos. El Xuven no volvería a anotar. El Granada, solo en una canasta forzada y al límite y dos tiros libres de Almazán. El fruto de la tensión de una final que no era, pero que pareció ser.

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