Una políglota a la que solo le falta ir a Australia

En su opinión, los jóvenes ya no pasan tanto de la política y en Galicia nunca se dará el caso de Cataluña


cambados / la voz

Tiene 31 años y ya ha recorrido mucho mundo. Le resulta imposible calcular por cuántos países ha pasado pero valga un dato para hacerse una idea. Si hablamos de continentes, solo le faltan por pisar Oceanía y La Antártida. De ello tiene la culpa su trabajo y su carrera política. Desde muy joven, incluso antes de acabar Traducción e Interpretación en la Universidad de Vigo, ya trabajó para una agencia de interpretación de Guinea Ecuatorial que le llevó, después, a prestar sus servicios en la Unión Africana. Fue un gran comienzo que hacía presagiar un espléndido futuro, y así está siendo.

Maru Pardal domina cinco idiomas (inglés, alemán, portugués, gallego y español) y se desenvuelve sin problemas en francés, italiano y chino. ¿También chino?, indagamos. «Estudié seis años en la escuela de idiomas porque me apetecía hacer algo diferente, pero tuve que dejarlo porque había tal nivel de exigencia que me era imposible. Ahora perdí mucha práctica», explica. De todos modos, su chino no debe ser muy pobre cuando se atreve a regatearle a un vendedor en un mercado local, como hizo en un viaje que realizó recientemente al gigante asiático.

Por si el oficio no la sacara ya bastante de casa, la política también le obliga a hacer y deshacer maletas con frecuencia. Esta cambadesa fue elegida el pasado abril secretaria general de las Juventudes del Partido Popular europeo lo cual, como mínimo, le supone una reunión cada dos meses en Bruselas o en alguna otra ciudad de la Unión, a mayores de las cumbres anuales y eventos que se convocan en Estados Unidos, Latinoamérica y África.

«Mis amigos me dicen que tengo mucha suerte por viajar tanto, pero todo tiene su aspecto positivo y su aspecto negativo. Pasas muchas horas en los aeropuertos, a veces sin dormir, y en muchos viajes solo sales para ir al hotel y al palacio de congresos. Son horarios muy comprimidos que no te dejan tiempo para visitar el lugar», comenta.

En todo caso, este último año ha levantado el pie del acelerador. Había una razón de peso. Se llama Julieta y tiene once meses. Siendo madre, Maru experimenta en carne propia lo difícil que resulta conciliar la vida laboral y familiar. «La maternidad representa un parón profesional. Queramos o no, tenemos que reconocer que la mujer es la que más sufre las consecuencias, bien sea autónoma o bien sea trabajadora por cuenta ajena», reflexiona. Con todo, entre biberón y biberón y alguna que otra noche de vigilia, esta mujer no se duerme en los laureles. Actualmente está preparando el doctorado sobre Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas y en otoño prevé incorporarse, poco a poco, a la rutina de sus interpretaciones y sus viajes. Porque ella, de momento, de la política no vive. «Mi cargo no es remunerado. Solo te pagan los viajes y las dietas, a medias», explica.

Queremos saber de sus aspiraciones políticas. «Mi ámbito es el internacional pero no me cierro a nada. Me debo a mi partido», contesta disciplinadamente. ¿Se ve de alcaldesa? «El próximo alcalde va a ser Luis Aragunde», dice rotunda. «Quizá de viejecita, no sé. Lo que sí me declaro es una embajadora de Cambados allá por donde voy». Según Maru Pardal, el tópico existe. «Todo el mundo me pregunta cómo estoy tan morena viniendo de un sitio donde siempre llueve, y yo les digo que no llueve tanto».

Su entrada en el PP llegó por influencia familiar. Su abuelo era un hombre de partido de toda la vida y ella, siguiendo sus pasos, se inició en Nuevas Generaciones de Cambados; de ahí pasó por las direcciones de Galicia y España, hasta convertirse en la primera española en situarse al frente de las juventudes europeas del PP, y por unanimidad.

Pardal es de las que opina que algo está cambiando en la relación de los jóvenes con la política. «Yo era una rara avis, a la gente de mi edad no le gustaba la política, pero toda crisis conlleva una revolución y eso ha repercutido en que a la generación de los millennians le interese también la política».

Sobre Cataluña tiene las ideas muy claras. Cree que la gente está harta del «egoísmo» catalán y descarta que en Galicia pueda llegar a plantearse un desafío soberanista de este calibre. «La sociedad gallega está preocupada de cosas más interesantes».

Quizá algún día declaraciones como esta acaparen portadas en los periódicos.

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Una políglota a la que solo le falta ir a Australia