Escolares de Cambados y O Grove seguirán esperando por el comedor

La Xunta tampoco ha acometido las obras previstas en el centro escolar de Meaño

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vilagarcía / la voz

Es uno de los servicios más demandados por los padres. Tanto, que hay ya quien escoge el colegio en el que van a estudiar sus hijos en función de si cuenta con él o no. Son los comedores escolares, que permiten a muchos alumnos alargar la jornada hasta que sus padres salgan de trabajar. En los últimos años, muchos han sido los centros escolares que los han incorporado. Pero quedan todavía muchos otros a la espera. Y así tendrán que seguir. Por lo menos, en el San Tomé de Cambados y en el Rosalía de Castro de O Grove. En ninguno de ellos se han realizado las obras necesarias. Tampoco en Coirón, en Dena, donde les habían prometido unas nuevas instalaciones para dar cabida a la gran demanda que tiene este servicio. Los únicos afortunados, en esta ocasión, son los alumnos de O Piñeiriño (Vilagarcía) que, si todo sale según lo previsto, podrán estrenar comedor a mediados de curso.

Los padres del Rosalía de Castro llevan años luchando por este servicio. Educación les ofreció un local situado en los bajos de la antiguas casas de los profesores. Pero el mal estado de esta instalación es tal, que nadie se atreve a utilizarla. El Concello no quiere obrar solo en este espacio, porque ni siquiera es de su titularidad, además de que sería preciso reformar todo el edificio. Así que el proyecto está en punto muerto. El alcalde, José Cacabelos, asegura que se solicitará a la consellería la desafectación de estas viviendas. Una vez que estas pasen a ser de titularidad municipal, el comedor escolar del Rosalía podrá volver a estar sobre la mesa.

Tampoco han tenido suerte en el San Tomé de Cambados. Aquí se había prometido reformar la antigua casa de la conserje para adaptarla a las necesidades de un comedor escolar, y de otros servicios que precisa el colegio. Pero diversos imprevistos impidieron que los trabajos pudieran comenzar. Así que los alumnos tendrán que esperar al próximo curso para poder disponer de este servicio.

El colegio Coirón cuenta ya con comedor desde hace años. Y explica la alcaldesa, Lourdes Ucha, que este año el Concello ha logrado rebajar el precio del mismo hasta los 4 euros por día. Lo que no se ha conseguido, en cambio, es acondicionar las antiguas viviendas de los profesores para ampliar su capacidad. Y es que hay mucha demanda de este servicio y las obras previstas, y que Educación se comprometió a ejecutar, permitirían cuadriplicar el aforo. A mayores, estos trabajaos permitirían instalar comedor escolar también en el colegio As Covas, pues allí se instalarían las casetas en las que actualmente se presta el servicio en el colegio de Dena.

Más suerte han tenido los alumnos de O Piñeiriño. La insistencia y el trabajo desempeñado por la asociación de padres ha permitido que Concello y Educación lleguen a un acuerdo para dotar al centro de su primer comedor escolar. El proyecto dio un paso más esta misma semana, cuando el pleno de la corporación autorizó el gasto que precisará la obra. El comedor no se inaugurará a principios de curso, pero los alumnos podrán quedarse a comer en el colegio dentro de unos meses.

El colegio de

O Piñeiriño es el único que podrá estrenar este servicio

Tres unitarias cierran sus puertas definitivamente, y la de Xil podría seguir su camino

O Salnés contará este curso con tres aulas menos. Las unitarias, esos centros siempre pendientes de lograr un mínimo número de alumnos para mantenerse abiertos, van desapareciendo curso tras curso al no conseguir matrículas suficientes. Este curso ya no abrieron sus puertas ni la escuela infantil de Monte de Vila, en O Grove, ni la de Cobas de Lobos, en Cambados, ni la de Tremoedo, en Vilanova. Queda pendiente saber qué va a suceder con la de Xil. Los padres acusan a la Xunta de haber incumplido todas sus promesas y de haber actuado para conseguir su cierre. De hecho, ninguna profesora se presentó en el centro el pasado viernes.

Ni en Monte da Vila, ni en Tremoedo han conseguido las matrículas necesarias para seguir abiertos un curso más. Situación distinta es la de Cobas de Lobos, donde fue el claustro el que decidió integrar el aula en el centro. En la unitaria de Xil, en cambio, los padres están que trinan. A finales de junio consiguieron las seis matrículas necesarias para que el centro se mantuviese abierto un año más. Y lograron también el compromiso de Educación de que este iba a seguir funcionando. El problema fue que la plaza se retiró de la oferta pública, y no hay que olvidar que uno de los niños matriculados aquí es el hijo de la profesora. La maestra no pudo solicitar este puesto y fue destinada a Vilanova. Ahora, los padres no saben qué va a suceder. «Todavía hai seis matrículas», insisten enfadados. Pero lo cierto es que nadie apareció a abrir el colegio el pasado viernes y, por ello, se temen lo peor.

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