El mar de Arousa clama por medidas que eviten la huida masiva de trabajadores
A ILLA DE AROUSA
Piden ayudas directas, exenciones del seguro y prórroga de los pérmex
03 mar 2026 . Actualizado a las 12:11 h.El mar arousano no solo está en la uci: está agonizando. Este terrible diagnóstico fue emitido ayer por representantes del sector marisquero, parquistas y bateeiros, que comparecieron juntos en rueda de prensa para dar cuenta del momento crítico en el que se encuentra la ría tras el último episodio de mortandad derivado de las intensas lluvias caídas durante los últimos meses. Los daños que este exceso de agua dulce han ocasionado pueden suponer la estocada final a unos sectores que encadenan varios años de crisis productiva. Y solo hay una forma de evitar que esta riada acabe arrasando al sector: que todas las Administraciones arrimen el hombro para conseguir dar la vuelta a la situación. Para ello, más allá de pedir el arbitrio de las ayudas vinculadas a la declaración de zona catastrófica —el Gobierno central ya ha reconocido a Galicia como zona afectada gravemente por una emergencia de Protección Civil a comienzos de febrero—, se reclaman acciones inmediatas aprobadas a través de decretos urgentes.
Según explica el sector arousano, en estos momentos hay dos frentes a los que prestar atención. Por un lado, señalan, es necesario adoptar medidas que eviten que continúe la sangría de personas que viven del mar. «No marisqueo, cada ano estamos quedando con 200 pérmex menos», señalaba el patrón mayor de A Illa, Juan Rial Millán. Con cada vez menos recurso que extraer, la desafección al mar aumenta y «a xente busca traballo onde pode». Y eso supone, en muchos casos, poner rumbo a tierra. «A crise actual pode levar ao peche das confrarías, ao abandono da actividade pesqueira, á perda dos pérmex e á posible perda das concesións», señalan los portavoces del sector, que plantean una serie de acciones para evitar ese desenlace. En ese sentido, reclaman la exención del pago de la Seguridad Social para el marisqueo, una exención que contraponen con el hecho de que este año se hayan aumentado las cuotas tanto en el caso del sector de a pie, como en el de a flote, donde la subida ha sido considerable. Lo señala el patrón mayor de Vilanova, Rosalino Diz, que entiende que «aumentarnos as cotas de 280 a 310 euros é unha boa forma de acabar con nós».
Reclaman también «axudas directas do ISM a todos os mariscadores e mariscadoras», ayudas compensatorias tanto para el marisqueo, como para os parques de cultivo y las bateas. Exigen además la prórroga automática de los permisos de explotación y de las concesiones, la creación de un seguro de producción marisquera, y un respaldo económico para evitar el colapso de las cofradías. Todas estas medidas, sentencian, «teñen carácter de urxencia; demandamos que se tomen mediante decretos dos Gobernos autonómico e central, nas súas respectivas competencias».
Esas actuaciones contribuirían a amortiguar el último golpe, que ha dejado un panorama desolador: en Carril, muchos parques de cultivo han sido arrasados; en las cofradías las mortandades son enormes y afectan no solo a la almeja. Hasta los bateeiros han detectado mortandades que alcanzarían el 25 % en las bateas de los polígonos próximos a la desembocadura del Ulla.
Lucha contra los vertidos, control de embalses y el dragado del río Ulla
Más allá de las medidas que se adopten para salir del paso, el sector reclama una segunda línea de acción, también urgente, que permita ir dando soluciones a algunos de los grandes problemas que padece la ría y que se traducen, desde hace años, en su declive productivo.
«A ría ten moitos problemas. E nós, como sector, queremos ser parte da solución», señala la presidenta del marisqueo a pie de Carril, María Porto. Es cierto que el cambio climático afecta: las aguas interiores de la ría tardan un 240 % más de tiempo en renovarse. En este contexto, el sector demanda varias actuaciones que no se pueden demorar más: un plan plurianual de recuperación de las rías en el que se impliquen la Xunta, el Gobierno central y la Unión Europea. Debería partir, dicen, de un estudio «multidisciplinar e independente», del saneamiento de las rías y ríos y la recuperación de los bancos marisqueros.
Otra cuestión que pone sobre la mesa el sector, y tampoco es nueva, es la necesidad de reglar la apertura de los embalses, para evitar que estos acaben agrandando los problemas generados por episodios de tormentas como los vividos. En el caso concreto de Arousa, además, reiteran la solicitud de un dragado de la desembocadura del Ulla que recupere el viejo canal y que aminore la cantidad de agua dulce que llega a las zonas de producción.