Las varadas masivas de cetáceos en la ría de Arousa disparan la alarma

Los científicos detectan un descenso de 15 kilos de peso en los delfines comunes


ribeira / la voz

Si bien es cierto que las costas que baña la ría de Arousa acumulan el mayor número de varamientos de toda Galicia, al menos en la última década, este verano los integrantes de la Coordinadora de Estudos dos Mamíferos Mariños (Cemma) -la entidad a cargo de la Rede de Varadas de Galicia- están detectando una elevada cantidad de llegadas de cetáceos y otras especies a los arenales. La anomalía es tal que han llegado a calificar de «fin de semana negro» al primero de este mes, con al menos ocho avistamientos y cuatro varadas que se saldaron con la muerte de un delfín común.

La alerta se disparó al registrarse incidentes en los arenales de Area Brava (O Grove), As Cunchas (Rianxo), Neixón (Boiro) y en las proximidades del puente de A Illa de Arousa. No obstante, el pasado fin de semana no ha sido más alentador con seis muertes, en Montalvo (Sanxenxo), dos en O Touro (Ribeira), otro en A Ameixida (Ribeira), uno entre el faro y el núcleo de Corrubedo (Ribeira) y el último en A Ladeira (Ribeira). Además, fue visto un arroaz portando una cría fallecida en la costa grovense, ante Pedras Negras (San Vicente do Mar). No obstante, los expertos detectaron un punto en común en los delfines, presentaban un peso inferior al usual.

«Un golfiño común de dous metros pesa entre 90 e 100 quilos, estes estaban entre 10 e 15 por debaixo da media», explicó el biólogo Alfredo López, quien señaló que no se trata de una situación normal, ya que «nos meses de verán adoitan producirse unhas 12 varadas e en xullo xa rexistramos o dobre e este mes imos camiño do mesmo».

La investigación

El científico del Cemma destacó que la población del delfín no está descendiendo -de ser un aumento podría explicar la alta cifra de varadas por causas más comunes, como quedar atrapados en redes-, a pesar de que esta anomalía en la ría arousana ha ido creciendo progresivamente por tercer año consecutivo. Eso sí, es un período insuficiente para aseverar su continuidad. En este sentido, la aparición de ballenas el pasado bienio también era una rareza que ha ido remitiendo en este ejercicio.

López también precisó que conocer las causas de estos varamientos masivos es «complexo, pois trátase do final dun proceso que comezou fai tempo», en relación a si hay un problema de falta de alimento en el medio o una enfermedad. Mas es vital hallar una respuesta, ya que otros ejemplares sanos pueden imitar a los que se separan de la manada e ir a varar a las playas.

Para recabar mayor información será necesario esperar a obtener los resultados de los análisis que se envían semestralmente al Instituto Universitario de Sanidad Animal de Las Palmas.

La marea también arrastró a la costa a tres ejemplares de tiburón poco comunes en la zona

Otra de las anomalías que se vienen registrando en los últimos años es la llegada de otro tipo de animal a las costas de la ría de Arousa, que el pasado fin de semana acaparó la atención en la playa ribeirense de Coroso y en Porto do Son. Se trató de dos ejemplares de tiburón visera (Deania calcea) en Santa Uxía, mientras que el caso sonense se correspondió con un quelvacho negro (Centrophorus squamosus).

En un principio, se creyó que el último -del mismo orden, pero de familias distintas- también se trataba de otro de la clase de los visera, pero los biólogos del Cemma pudieron confirmar que no era así, gracias al análisis llevado a cabo por Toño Maño, quien está al cargo del blog de divulgación Tiburones en Galicia.

Probables descartes

«La visera es una especie demersal de aguas profundas relativamente común en el cantil y talud superior, sobre todo entre los 400 y los 900 metros. ¿Qué hacían en la playa dentro de la ría? La respuesta es evidente: venían de un descarte», explicó Maño en su última publicación.

Por su parte, desde el Cemma confirmaron que esta es la causa más probable y descartaron su relación con las varadas masivas.

Recursos necesarios (Sálvora-Opinión)

Si algo queda claro ante estos extraños y anómalos fenómenos que, al parecer, podrían mantener una línea progresiva, es la necesidad de que hay que seguir investigando. El papel de la Administración, tanto autonómica como central, está claro y es el de intentar aumentar los recursos a organizaciones y colectivos científicos que se dejan la piel para analizar a unos mamíferos y animales marinos que en muchas ocasiones simbolizan el primer test ante un problema o desastre medioambiental. Al Cemma, entidades similares y particulares implicados, muchas gracias. 

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