La iniciativa se inscribe en el proyecto europeo en el que participa el Concello isleño


El mensaje que lanzan desde A Illa es claro: implantar energías limpias en el mar no es solo bueno desde el punto de vista medioambiental -a la contaminación por CO2 se suman los vertidos de combustible y aceite que sufren las rías-, también puede ser rentable desde el punto de vista económico. Según los cálculos de Nosa Enerxía, un barco bateeiro podría ahorrar más de cinco mil euros en combustible al año si se pasa a la electricidad, lo cual repercutiría en un mayor margen de beneficios para el sector.

El mar es un pilar fundamental en la apuesta de A Illa dentro del Clean Energy for EU Islands. De hecho, la delegación arousana logró sorprender a sus socios europeos cuando hace unas semanas, en un encuentro celebrado en Estocolmo, les informaron que la flota profesional iba a entrar en sus planes de movilidad.

Viento y sol

También hay otros ámbitos de actuación. El objetivo es que los coches y las fábricas de A Illa puedan prescindir del petróleo a la hora de ponerse en movimiento y que la bombilla y la lavadora de casa se enciendan gracias a la energía generada por el viento y el sol. Ello requiere de una revolución logística y de los hábitos de vida que precisa de la implicación de todos los agentes sociales: administración y ciudadanía.

El gobierno liderado por Carlos Iglesias tiene una década por delante para llevar a cabo esta ambiciosa empresa, que sitúa al municipio arousano, como le ocurrió con el compostaje de residuos orgánicos, en la avanzadilla de la sostenibilidad.

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