El nuevo imperio de la almeja japónica

Cada vez, más cofradías de la ría apuestan por una especie que el año pasado dejó más de 17 millones de euros en las lonjas arousanas, diez más que cinco años atrás


vilagarcía / la voz

Carril fue el puerto de entrada en la ría de Arousa para la almeja japónica. La especie, foránea, fue recibida con escepticismo y desconfianza por la mayor parte del sector arousano, que no tardó en detectar la gran capacidad expansiva de un marisco en el que veían un competidor directo de las especies autóctonas. Tuvieron que pasar algunos años antes de que cofradías como la de Cambados decidiesen explorar las posibilidades que ofrecía el bivalvo. Y aquella decisión, adoptada por la agrupación de marisqueo a pie, costó más de una discusión. Ahora, tantos años después de su aterrizaje en Galicia, la almeja japónica se ha convertido en la apuesta de numerosos pósitos de la ría. Los datos del 2018 son elocuentes. En el conjunto de la ría de Arousa se extrajeron casi dos millones de kilos de este producto, que generaron un movimiento económico de algo más de 17 millones de euros. Esos números cobran dimensión, y sentido, si los comparamos con las cifras de tan solo cinco años atrás, cuando la producción era de poco más de un millón de kilos, y la facturación de apenas siete millones de euros.

¿Qué ha hecho que las cofradías arousanas hayan decidido cambiar su apuesta? En primer lugar, la japónica se ha ganado ya la consideración de ser un marisco de casa. Ganó peso, especialmente, a partir de la debacle del berberecho, cuando comenzó a convertirse en el flotador de muchas economías marisqueras. Y es que la japónica ofrece una serie de ventajas: es más resistente, logra colonizar zonas en las que la babosa y la fina no son viables, y conseguir semilla de este bivalvo es bastante más sencillo que obtenerla de las especies locales.

Así que, este año, muchas cofradías reconocen sin tapujos su apuesta por un bivalvo cuya leyenda negra parece evaporarse. «O Grove leva anos investindo moitos cartos en semente», explican desde la boca de la ría. «Nestes momentos, a xapónica é a que nos dá a vida ás mariscadoras», recalca desde Vilanova la patrona mayor, María José Vales, quien reconoce que en el sector del marisqueo a flote no tienen tan claro que haya que apostar por esta especie. Desde Carril, José Luis Villanueva señala que «esta ameixa está aquí, e agora o que nos queda é apostar pola calidade que lle dá a ría a este marisco». Pues en eso parece que está el sector.

Patrón mayor de Aguiño: «Nunca quixemos traballar con ela»

El patrón mayor de Aguiño, José Santamaría, figura entre quienes desconfían de la almeja japónica y observan su recelo su crecimiento: «Nunca quixemos traballar con ela. É bastante invasora e acaba collendo o terreo que ocupan outras especies».

Sin embargo, José Santamaría es consciente de que «para moitos confrarías estase a converter a variedade principal e non teñen máis remedio que dedicarse a ela porque os seus ingresos dependen diso. Estendeuse moito polos bancos».

En el caso de Aguiño, el dirigente del pósito lo tiene claro: «Aínda que teñamos pouca babosa, non estamos polo labor de coller xaponesa». Explica que, incluso, a la cofradía le han ofrecido en varias oportunidades la posibilidad de sembrarla: «Pero non rexeitámolo. Xa non é algo de agora. A xente aquí non é partidaria de collela».

En la rula de Aguiño se vendieron el pasado año 20 kilos que, comenta José Santamaría, procedían de embarcaciones que se dedican al libre marisqueo y comercializan sus capturas en el la lonja de la localidad.

Patrón mayor de A Illa: «O próximo paso é mellorar a calidade»

Aunque la apuesta por la japónica había comenzado ya antes en A Illa, el 2018 ha sido el año en el que la cofradía que dirige Juan Rial Millán decidió comprometerse a fondo con una especie que tiene mucho predicamento en los mercados. Muestra de ello son tanto las cantidades que se han comercializado (casi 145.000 kilos) como los precios que ha alcanzado el producto en la lonja isleña (la cotización media ha sido de 9,78 euros el kilo, con picos de 17,80 y valles de 4,50).

«Hai xente que non está moi conforme con que se aposte pola xapónica, pero nós temos que mirar pola viabilidade económica da actividade marisqueira», explica Millán. Y la japónica, una almeja bien mirada por los comercializadores, tiene unas garantías que no deben ser despreciadas. Además, «traballar coa xapónica non implica desbotar á autóctona», sino conseguir poner a producir zonas que estaban abandonadas «porque nelas non medraba nin babosa nin fina». Ahora, la cofradía tiene claro cuál debe ser su próximo reto: mejorar la calidad del marisco. Ese será el objetivo del 2019.

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