Una fractura insalvable en la ría

Os Lombos do Ulla se han convertido en escenario del divorcio entre las cofradías del sur de Arousa. «Esto non hai pegamento que o arranxe», dicen los patrones


vilagarcía / la voz

Carril y Vilaxoán, por un lado. Cambados, A Illa, Vilanova, O Grove, Rianxo y A Pobra, por el otro. La brecha que separa a estos dos bloques de cofradías lleva tiempo abriéndose, y ha eclosionado a raíz del debate sobre el futuro del libre marisqueo. El ojo del huracán se ha situado, estos días, sobre Os Lombos do Ulla.

La tensión, larvada desde el inicio de la campaña marisquera, salió a la superficie a raíz de los puntos de control del marisco extraído del gran banco del río. Al no haber convocado la Xunta, este año, una reunión específica para marcar las condiciones de la campaña, no se puso negro sobre blanco la obligatoriedad de realizar el visado del marisco en la batea se control donde siempre se ha efectuado. Las cofradías integradas por Rañeir@s Ría de Arousa dieron por hecho que así sería, pero en el puerto de Carril no lo vieron así. «Ao non haber esa reunión e ese consenso inicial, o punto de control oficial está nas lonxas», explicaba ayer José Luis Villanueva. En cualquier caso, y reconociendo que los controles en el mar son más efectivos, se dispuso una lancha de la cofradía carrilexa para someter a escrutinio el producto de los rañeiros de este puerto.

Y ahí se produjo el primer gran encontronazo. Las dos partes aseguran que sus socios se han visto acosados por los vigilantes del otro sector. Desde Carril sostienen que gardapescas de otras cofradías han estado tomando nota de los barcos que pasaban sus controles en la lancha de Carril. José Luis Villanueva asegura, además, que uno de los vigilantes de A Illa, el mismo que ha presentado denuncia contra un rañeiro carrilexo por amenazas, es vecino de Carril y «está aproveitando a situación para axustar contas» con algunos rañeiros de este puerto. Desde el otro lado sostienen, justamente, lo contrario. Que eran los vigilantes de la cofradía de Carril los que acosaban a los marineros de los otros pósitos para que pasasen los controles en la lancha carrilexa.

La situación ha derivado en una tensión extrema. Tanto, que la Consellería do Mar ha tenido que intervenir. La semana pasada convocó a todos los patrones mayores a una reunión para acordar cómo se iban a realizar los controles. «Acordouse facelos na batea», aseguraban ayer desde Mar. Ya el viernes, los vigilantes de Carril trabajaron en la plataforma. Y seguirán haciéndolo, al menos hasta una próxima reunión que debería celebrarse a principio de diciembre.

El último episodio

Eso, pese a que una serie de filtraciones han amenazado con hacer que todo saltase por los aires. Al hacerse pública la existencia de una denuncia presentada contra un mariscador de Carril por supuestas amenazas a un vigilante de A Illa, el enfado creció enteros en el puerto vilagarciano. El patrón mayor, José Luis Villanueva, fue ayer tajante al acusar a sus compañeros del sur de «arrogarse a representación de toda a ría» y de querer imponer su plan de gestión de las zonas de libre marisqueo «antes de que a Xunta tome unha decisión» sobe todas las alternativas que se le han presentado.

Pero no solo José Luis Villanueva ha sido contundente. Juan Rial Millán, el patrón mayor de A Illa, fue igualmente rotundo en sus declaraciones sobre este asunto. «Cando nunha ría todos seguen unha liña, e un vai en dirección contraria e sen aterse a razóns, ou é que todos os demais son tontos, ou el é un iluminado», señaló. Y lamentó que el nuevo patrón mayor de Vilaxoán haga seguidismo del carrilexo, del que se ha convertido «nunha marioneta».

También el cambadés Ruperto Costa se posicionó sobre este asunto. «A situación está no punto que [o patrón maior de Carril] quixo. Cambados non vai romper a cabeza con este tipo de personaxes, nin dos seus esbirros, que viven en perpetuo conflito. Non sabemos contra quen vai cargar a continuación, xa non lle queda moita xente», sentenció.

La situación, decían ayer en las cofradías, está tan rota que «non hai pegamento que o arranxe». Y es que solo hay un punto en el que parecen confluir los dos argumentarios: la falta de implicación de la Xunta a la hora de resolver esta cuestión. Primero, por no fijar al inicio de la campaña las normas que habrían de regir el libre marisqueo hasta diciembre. Y segundo, por no atajar los conflictos en cuanto se platean, de forma ágil y definitiva.

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