«Quise coger un autobús para ir a trabajar y aún estoy esperando»

Los usuarios del transporte en Arousa se quejan de falta de información, una confusión general y escasas frecuencias


vilagarcía / la voz

Tal vez esté pasando desapercibido para el gran público, y probablemente también para las administraciones más próximas al ciudadano, los concellos, que son las que más lo sufrirán si sale mal. Pero lo cierto es que este es uno de esos momentos que marcan decisiones fundamentales. El discurso dominante, bienintencionado pero en demasiadas ocasiones falto de pragmatismo, insiste en la necesidad de potenciar el transporte público. Pues bien, la Xunta está consultando a todos los implicados acerca del funcionamiento de las líneas de autocar que cruzan Galicia. De las respuestas que obtenga dependerá el diseño de los servicios que entrarán en vigor en el 2020 y permanecerán así muchas décadas. Estas son algunas de las opiniones que varios usuarios, encuestados en la estación de Vilagarcía, harán llegar a la Dirección Xeral de Mobilidade.

sin información

«Tienes que buscarte la vida». Los mostradores de la estación de buses están vacíos de personal, pero repletos de horarios de difícil interpretación. «Llevamos aquí un rato, intentando coger un autobús para ir a Vilanova, y si no es por esta señora que está en la oficina no nos enteraríamos de nada», indica una pareja que pretende viajar a Vilanova. Lógico. A excepción de Benito Abalo y de la gerente de las instalaciones vilagarcianas, en López Ballesteros no hay nadie que pueda explicar este galimatías. «Ahora vienen dos buses, pero uno de ellos no llega al centro de Vilanova, y ya nos ha pasado, te tienes que bajar en Caleiro y desde allí buscarte la vida». Los chavales no entienden que no exista una aplicación que permita consultar los horarios.

falta de frecuencias

Apuesta por una línea circular. Un hombre de mediana edad, que acude frecuentemente a Cambados por motivos de trabajo, también responde la encuesta. En su opinión, sería necesario crear una línea circular «que comunique Vilagarcía, Vilanova, A Illa, Cambados y O Grove, y otra que dé servicio a municipios como Meaño, Ribadumia o Meis, porque no hay forma de ir a ellos». «Yo -señala una mujer- quise coger un bus para ir a trabajar y media hora después todavía estaba esperando, no entiendo los horarios». La confusión es una queja recurrente. Hasta las doce de la mañana, por ejemplo, no zarpa el primer autocar desde Vilagarcía a Cambados. «Son profesor, e quixera deixar o coche na casa, aquí, en Vilagarcía, para ir traballar ao instituto a Cambados, pero con estes horarios é imposible».

Al día siguiente de la entrada en vigor de las cuatro líneas reformadas de O Salnés, que unen Vilagarcía con O Grove y A Illa, además de sendas extensiones al Hospital do Salnés, Monbus retocó los horarios para que el servicio procedente de Santiago recoja también pasajeros en la comarca. Con eso y con todo, solo hay seis viajes diarios y ningún bus parte hacia Cambados antes de las doce del mediodía.

sin conexión con el tren

«Me quedé mirando con cara de tonto». Otra reclamación importante: «Nosotros utilizamos mucho el tren desde Santiago, pero no está coordinado con el bus; más de una vez nos quedamos mirando con cara de tontos al bajar del tren cómo se marcha nuestro bus aquí», lamenta la pareja de usuarios. Así es. Combinar ambos medios de transporte trae aparejadas esperas de treinta a cincuenta minutos.

Durán espera que el pleno en el que debería debatirse el plan comarcal se celebre en 15 días

Mientras la Xunta aborda la evaluación y rediseño del plan de transporte público de pasajeros por carretera, los nueve municipios que conforman la Mancomunidade do Salnés todavía no han fijado una posición común a la hora de reclamar de la Dirección Xeral de Mobilidade un servicio verdaderamente eficaz. Tras el desencuentro a raíz de la propuesta de Vilagarcía de implantar un sistema de transporte metropolitano, como los que funcionan en torno a seis de las siete grandes ciudades de Galicia, el ente comarcal tendría que abordar este espinoso proceso en su siguiente pleno. Uno de los problemas que rodean este asunto radica en que la sesión todavía no ha sido convocada. A ello se refirió ayer su presidente en funciones, el popular Gonzalo Durán, que espera que la sesión pueda celebrarse en cuestión de dos semanas, una vez que el gerente de la mancomunidad se reincorpore a su puesto.

Pero el verdadero obstáculo que emerge ante cualquier debate futuro en el seno de la mancomunidad es la controversia que desataron las palabras de Durán Hermida sobre la presidenta de la Diputación, la socialista Carmela Silva, a la que llamó «chacha para todo del anciano alcalde de Vigo, Abel Caballero». Más allá de la denuncia interpuesta contra el regidor de Vilanova por un delito de incitación al odio, los portavoces de PSOE han emplazado al PP a que sustituya a Durán al frente de la entidad. De no ser así, no volverán a participar en ninguna de sus actividades en lo que resta de mandato. La gaviota no parece dispuesta a hacerlo, así que el camino está cerrado.

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