La evaluación del autobús obvia a la mayoría de sus usuarios en Arousa

Las encuestas que marcarán el futuro del plan de transporte de la Xunta se realizan en la estación y olvidan las paradas, imposibilitando un diagnóstico real de las líneas


vilagarcía / la voz

Existen, en la Administración, inercias que se prolongan durante decenios. Decisiones que se toman en un momento puntual y marcan el futuro a largo plazo. El plan de transporte público de pasajeros por carretera es una de ellas. La Dirección Xeral de Mobilidade ejecutó una primera fase de la remodelación de las líneas de buses de Galicia en agosto del año pasado. Fue entonces cuando, por ejemplo, se retocaron los servicios que deberían articular las comunicaciones de O Salnés para fijar cuatro trayectos, Vilagarcía-O Grove, O Grove-Hospital do Salnés, Vilagarcía-A Illa y A Illa-Hospital do Salnés, cuya concesión recayó en la misma compañía que operaba los viajes anteriores, Monbus.

Aquel cambio lo trastocó todo para, en realidad, apenas mejorar nada. Las quejas de los usuarios se multiplicaron ante la falta de información. Muchos de ellos vieron alteradas sus ya precarias formas de moverse por la comarca para trabajar o cubrir necesidades cotidianas, como hacer la compra. Solo un día después de que los nuevo horarios entrasen en vigor, el 8 de agosto del 2017, Monbus se vio obligado a modificarlos para minimizar el impacto del plan. El centro de Vilanova, por seguir citando ejemplos, se quedó sin conexiones con Cambados, forzando a la Xunta a corregir su diseño inicial y a incluir esta parada en el servicio O Grove-Hospital. Ya entonces, Mobilidade explicaba que esta es únicamente una fase transitoria, adoptada contrarreloj para evitar que muchas de las líneas se quedasen sin concesionario. «A data de referencia é, en realidade, o 2019; será entón cando o plan de transporte público se execute de forma integral, tendo en conta todas as cuestións que, coma estas, se vaian comprobando», subrayaba la dirección xeral hace un año.

Pues bien, el momento de evaluar cómo está funcionando el sistema ha llegado. La Xunta ha contratado a una empresa especializada en la realización de encuestas para comprobar el grado de satisfacción de los usuarios de los autocares y corregir errores. La consulta se está llevando a cabo desde hace un par de semanas. Lo malo es que, por lo menos en el caso de O Salnés, este sondeo se está desarrollando de tal forma que sus resultados no servirán para gran cosa.

La razón es sencilla. Los encuestadores solo están desplegando la consulta en las estaciones de autobuses de cabecera, que en la comarca son dos: Vilagarcía y O Grove. Sucede que las instalaciones vilagarcianas han sido sometidas a un largo proceso de vaciado de contenido, que ha primado a las paradas exteriores frente a sus andenes. Pero la mayoría de quienes cogen un bus para moverse por Arousa lo hacen, de hecho, en esas escalas intermedias que, salvo la de O Cavadelo, no están siendo peinadas. Ni siquiera la que funciona en el río de O Con, muy frecuentada. «No es una parada oficial y no podemos hacerlo», es la única respuesta que obtendrá quien pregunte. El riesgo es elevado: una calificación irreal condenará a la comarca a unas líneas ineficaces, diseñadas sobre la irrealidad, durante décadas.

Si este momento no se aprovecha para corregir errores, se consolidarán unas líneas ineficaces

El exabrupto de Durán frena cualquier posibilidad de acuerdo en la mancomunidad

Que el servicio público de autocar era y es un desastre es algo en lo que coinciden los nueve alcaldes que se sientan en la Mancomunidade do Salnés. Pese a sus muchas diferencias, existía una cierta unanimidad en el seno del ente comarcal a la hora de exigir soluciones radicales a la Xunta. Al menos, hasta que Vilagarcía planteó, en la entrevista de septiembre con la conselleira de Infraestruturas, la idea de un plan de transporte metropolitano como los que funcionan en A Coruña, Santiago, Vigo, Ferrol y Lugo, y está siendo analizado en Pontevedra. El presidente en funciones de la mancomunidad, Gonzalo Durán, puso el grito en el cielo para asegurar que desconocía la propuesta y acusar al gobierno de Alberto Varela de maniobrar por su cuenta para dar una especie de «golpe de estado».

Vilagarcía, en realidad, formuló a la mancomunidad la hipótesis de un plan comarcal de transporte intermodal a mediados de agosto. Por lo tanto, Durán Hermida no podía desconocer su existencia. El PP siguió al alcalde de Vilanova en una línea de ataque que encontró su expresión más montaraz en el portavoz popular de Cambados, Luis Aragunde, que invitó a la capital arousana a que «se fuese» del ente. Los conservadores vilagarcianos, sin embargo, se desmarcaron de Durán y tanto Cambados como A Illa coincidieron con las tesis de Ravella. El próximo pleno debería aclarar el asunto, pero el PSOE no se sentará en él a menos que el PP sustituya a Durán a raíz de su exabrupto contra Carmela Silva. Complicado.

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