La fuga de mariscadores de Arousa a Noia dispara el alquiler de los barcos a 7.000 euros

La mayoría de los arrendamientos son entre tres personas para repartir los gastos

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ribeira / la voz

La alta rentabilidad económica de la campaña marisquera de Noia en los últimos años ha favorecido la aparición de un creciente mercado de alquiler y compra de embarcaciones que reporta jugosos ingresos a quienes disponen de más de una lancha con autorización para faenar o, incluso, a personas ya jubiladas que conservan la nave con el correspondiente permex. El arrendamiento de un barco sale por unos 7.000 euros -es el importe más habitual- y las fuentes consultadas indicaron que, si las cosas van bien, los ingresos obtenidos con la venta del bivalvo durante los cerca de seis meses de actividad permiten desquitar la inversión y sacar un salario mensual sin complicaciones.

No existe una tarifa reglada y el dinero a desembolsar varía según las características de la embarcación y, desde luego, lo que quiera pedir el propietario y lo que estén dispuestos a pagar los interesados. Un profesional metido en el negocio dijo conocer casos de titulares que reclamaron hasta 9.000 euros.

Varios modelos

Tres son las variantes de este nuevo modelo de mercado, que permite tanto a mariscadores profesionales como a quienes no lo son tener la oportunidad de obtener unos ingresos. La diferencia radica en que, en el caso del marisqueo a pie, el permex corresponde al trabajador y es intransferible, pero en el de a flote pertenece a la embarcación y, por tanto, es posible la incorporación de personas ajenas a la actividad.

Por una parte están las transmisiones, en las que se alquila la embarcación con el permex, aunque tampoco faltan quienes únicamente arriendan el permiso de explotación. Otros optan por un modelo de porcentaje. Es decir, las partes implicadas establecen el pago de una cuantía en función de los ingresos que saquen quienes vayan a mariscar. Finalmente, hay armadores que se decantan por contratar trabajadores. Son asalariados a los que les abona una cantidad estipulada.

Entre los mariscadores de la ría de Muros-Noia, que suelen ser propietarios de las embarcaciones, lo habitual es que a bordo de las naves vayan una o dos personas. Por el contrario, en las alquiladas predominan los tres tripulantes. De esta forma se reparten los gastos de arrendamiento.

Precisamente, esta circunstancia ha motivado la introducción, por parte de la cofradía noiesa de un cambio en el sistema de explotación que entrará en vigor la próxima campaña. En la actualidad, se fijaba un cupo de capturas por tripulante, pero a partir de ahora habrá unos límites. Es decir, tres marineros no podrán coger 90 kilos de berberecho si el tope está en 30 por persona, sino que a partir del tercer mariscador habrá una reducción.

La precaria situación en la que se encuentran los bancos de libre marisqueo de la ría de Arousa es la causa de que se haya disparado la demanda de embarcaciones para trabajar en Noia, explica el patrón mayor de Cambados, Ruperto Costa, una cofradía que, junto a las de A Illa, Rianxo, Cabo de Cruz y A Pobra está experimentando un importante éxodo de mariscadores hacia aguas noiesas.

Se da la circunstancia de que la campaña de Noia coincide prácticamente con la del libre marisqueo en Arousa y, teniendo en cuenta los resultados de los últimos años, en las concesiones noiesas tiene que ocurrir una catástrofe para que no pueda sacarse un salario digno.

Gestión

La ría de Muros-Noia se ha convertido en el destino de muchos mariscadores que buscan sacar el máximo provecho a su actividad. Puede que el factor suerte haya influido en la productividad de esta zona, pero seguro que también tiene mucho que ver la gestión que se hace de los recursos. Controles periódicos del estado de los bancos, limpiezas, vigilancias y unos períodos de actividad debidamente marcados.

El precio por la compra de una lancha también se ha duplicado

Personas que ofertan embarcaciones para mariscar en Noia explican que, hace unos años, el coste del arrendamiento era de unos 3.000 euros, pero que la alta demanda ha motivado que los precios se disparen. Lo mismo sucede con la compra de embarcaciones, otro mercado que también cotiza al alza. Según la información recabada, el valor oscila entre los 40.000 y los 75.000 euros, aunque todo depende de las características y del estado de conservación de la nave.

Una vez conseguido el permex, los mariscadores deben inscribirse en la cofradía en la que van a faenar y darse de baja en la que estuvieran registrados. El constante trasiego de profesionales está causando un auténtico descalabro económico en algunos pósitos. Las entidades recaudan un porcentaje con la venta del producto que se hace en sus instalaciones, pero si los profesionales del mar comercializan sus capturas en otros lugares no se registran esos ingresos.

Cada vez más, los mariscadores buscan sacar el máximo partido a su actividad.

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