O Salnés gana en verano una población de 30.000 habitantes

Sanxenxo y O Grove se consagran como los destinos con más visitantes durante los meses más calurosos del año

R.E
vilagarcia / la voz

Según publica el Instituto Galego de Estadística (IGE), la comarca de O Salnés aumenta su población hasta los 30.525 visitantes. Gran parte de este mérito recae sobre el concello de Sanxenxo, que, prácticamente, duplica el número de vecinos durante los meses de verano.

En concreto, Sanxenxo es el lugar en el que se registra una mayor diferencia entre su número de residentes habituales y el número de vecinos. Siendo exactos, la localidad gana algo más de 16.000 habitantes durante el período estival. En el ránking, le sigue en segunda posición el concello de O Grove, que acoge a unos 5.600 nuevos habitantes. Por su parte, en tercer lugar se sitúa la capital arousana, que recibe a casi 4.000 personas de esa denominada población flotante. De esta forma, Vilagarcía eleva así su población en verano hasta los 37.220 vecinos.

Los motivos de la elección de nuestra comarca para poder disfrutar de las vacaciones pueden ser infinitos. Uno de ellos el disponer de una segunda residencia. Manteniendo posiciones, Sanxenxo cuenta con unas 6.300 viviendas que se llenan de vida durante estos meses de verano. O Grove se acerca a las 2.000 y , cerrando filas, continúa Vilagarcía de Arousa con un total de 1.383 segundas viviendas.

Los menos afortunados vuelven a ser los concellos de Meis y Ribadumia, que no llegan ni al medio centenar de viviendas veraniegas.

Además, entre las actividades para realizar en nuestra comarca a lo largo del verano está la de hacer turismo. De nuevo Sanxenxo y O Grove son las localidades con más turistas de O Salnés.

Impulso a la hostelería

El no disponer de una segunda residencia hace que de los 16.000 visitantes de Sanxenxo, algo más de la mitad pasen su estancia en la localidad en hoteles, cámpings, pensiones... Otras 3.000 personas aúpan al sector hostelero en concello de O Grove y, en tercer lugar, 369 turistean en el municipio de Vilanova de Arousa.

Y mientras unos vienen, otros se van. Un total de 7.000 personas abandonan la comarca de O Salnés cuando llegan las vacaciones de verano. Entre los concellos que más notan este descenso están los de Meis y Ribadumia. Llega el buen tiempo y su saldo poblacional se queda en negativo. Es decir, se registran más marchas que llegadas. Meis pierde medio centenar de vecinos y Ribadumia apenas siente variaciones en su flujo de visitas.

«Vinimos por el marisco. Aquí estamos probando las famosas almejas de Carril»

Juan González y su mujer Sara Requeno se desplazaron el pasado viernes hasta la costa arousana procedentes de Zaragoza. La pareja aragonesa recorrerá durante esta semana los principales puntos de interés de Arousa, alojándose en diferentes hostales de la zona. Desde O Grove hasta Sanxenxo, pasando por Cambados y Vilagarcía. «Estamos visitando todos los pazos y las playas de los alrededores. Es todo precioso» señala Sara Requeno, mientras que su marido asegura que «habría que vivir aquí».

Es la primera visita de los zaragozanos a las Rías Baixas, aunque ya habían estado con anterioridad en Galicia. Concretamente, en la capital gallega tras realizar una etapa del Camino de Santiago. «Vinimos por el buen tiempo, pero especialmente por el marisco. Por eso estamos aquí en Carril probando las famosas almejas» destaca el aragonés Juan González.

«Aunque se sabe que en Galicia el tiempo en sí es inestable, Vilagarcía tiene el mejor clima»

Dieciocho veranos volviendo a Vilagarcía, «y los que quedan». Eva dejó su trabajo en O Salnés a comienzos de siglo por formar una familia en Lugo, pero «el resto de la familia, los amigos, el clima y el buen ambiente» de la ciudad hacen de la capital arousana un lugar al que regresar para disfrutar de los días libres. «Dentro de lo estable que puede ser Galicia, Vilagarcía tiene el mejor clima».

Eva tanto presumió de la capital arousana que la familia de su marido se rindió al encanto de Vilagarcía, convirtiéndola, así, en el destino de vacaciones para toda la familia. «Nos vamos por la mañana a la playa, llevamos unos bocatas y pasamos todo el día juntos. Hasta vienen mis sobrinos de A Coruña y Oviedo». Arrancan el coche y se recorren las playas de la zona. Desde Vilanova hasta O Grove, pasando por A Illa. Y esto parece que va para largo porque Eva ya avisa: «Cuando me llegue la jubilación, me vengo».

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