Ramón Ferro cuelga la pala como el canoísta español de maratón más laureado de la historia

El isleño confirma su adiós con 39 años tras tres lustros de presencia ininterrumpida en los podios del C-2 de Mundiales y Europeos

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Ramón Ferro cuelga la pala El isleño del Kayak Tudense se retira dejando atrás el mejor palmarés de un canoísta español de maratón

vilagarcía / la voz

Ramón Ferro Dios (A Illa de Arousa, 11/V/1978) subirá este domingo a recoger uno de los premios de la Gala do Piragüismo Galego 2017 en calidad de medallista en los campeonatos de Europa y del Mundo de maratón del presente año. Será la última vez que el palista del Káyak Tudense reciba una distinción similar, al menos por los méritos de una parte, y no de toda una carrera a la que, con 39 años, ha decidido poner fin. Diciendo adiós como el canoísta español de maratón más laureado de la historia junto a su hasta ahora inseparable compañero de C-2, el pontevedrés Óscar Graña. Con sus paladas como un solo hombre pescaron la friolera de 21 medallas en quince años ininterrumpidos de fecunda cosecha entre Mundiales, doce, y Europeos, nueve. Media docena de ellas del color y el sabor del oro, mitad en Campeonatos del Mundo, mitad con sello continental. Un círculo virtuoso que Óscar Graña, confirmaba él mismo ayer, pretende ampliar «uno o dos años más, siempre que encuentre otro compañero de garantías para pelear por mantenerme en el podio» tras el adiós de Ferro.

«Porque estou canso. Mentalmente, e fisicamente. Chegou o tempo de descansar, e de estar coa familia máis tempo». Así respondía ayer el canoísta de A Illa a la pregunta de ¿por qué ahora?, cuando el runrún de la retirada los venía acompañando a Graña y a él en sus conversaciones otoñales en los últimos cinco años. Navalleiro y mariscador de profesión, un currante más del chiringuito de playa de sus padres en Area da Secada en época estival, Ferro le dedicaba «todas as tardes de luns a venres e as mañás dos sábados» a la larga afinación de su barco. De noviembre a septiembre, desplazándose cada jornada al Centro Galego de Tecnificación Deportiva de Pontevedra.

Iniciado en el piragüismo con 10 años en el P. A Illa, club por el que compitió hasta el 2010, entre los seis mejores canoístas júnior de pista de su quinta, Ramón aceptó en el 2001 la propuesta de Graña, entonces en el Ciudad de Pontevedra. «No 2002 competimos por primeira vez a nivel internacional, quintos no Mundial de Zamora», recuerda. Al año siguiente se colgaron su primera medalla, la plata en el Europeo de Gdansk, Polonia. Y desde entonces no hubo año sin podio internacional. Con un sexenio majestuoso en el que concentraron sus seis títulos mundiales (2010, 2012 y 2013) y europeos (2009, 2013 y 2014), firmando el doblete en el 2013.

¿El secreto? «Ningún», responde Ramón. «Era remar, e tentar facelo o mellor posible». De hecho, hay un par de finales infelices en el recién cerrado baúl de los recuerdos del arousano. Uno, «non ter podido participar no Mundial de Portugal do 2009» y poder pelear el que podría haber sido su primer doblete de oro, hospitalizado una semana antes por una meningitis. El otro, el título mundial de Singapur 2011 que había conquistado con el tudense Manu Garrido, en la única gran competición a la que no asistió con Graña al tener que quedarse este en tierra en la víspera del viaje por una oposición interna en la Policía Nacional. «Gañamos ben. Celebrámolo na meta, pero no pantalán os compañeiros da selección nos dixeron que estabamos descualificados, porque a 300 metros da saída pasaramos por unha ponte por un arco máis separado do que marcaba o percorrido. O seleccionador, que sabía por onde tiñamos que pasar, non nolo dixera. Que remaramos toda a regata, facendo máis metros, e que che digan na meta que estás descualificado por algo alleo a ti...», cuenta con rabia.

Pero lo que queda, resalta Ramón, es «a satisfacción de deixalo sabendo que me vou como mellor canoísta español de maratón con Óscar. Fixen o que me gustaba, e da mellor maneira que sabía».

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«Cando comezamos, non imaxinaba terminar así. Contaba facer un pouco de deporte. Ó final, loitando, facendo as cousas con moito esforzo, pódese conseguir». Así compendia Ferro su salto al Olimpo del piragüismo de maratón. Un mundo del que guarda con especial cariño «a nosa primeira medalla, o bronce de Noruega no 2004, e o noso primeiro ouro, en Banyoles no 2010, en Mundiais».

Atrás queda la vuelta al mundo, compitiendo en los cinco continentes, aunque sin poder disfrutar de los lugares salvo aquellas dos semanas que, rememora el arousano, pasaron en Perth, Australia, en el 2005, con el embajador de España de guía. Y para siempre le queda ese amigo que encontró en Óscar Graña, «meticuloso e nervioso nas competicións», al que Ramón «lle daba tranquilidade».

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