Monbus seguirá gestionando los buses de O Salnés

La Xunta deberá velar por atajar la larga lista de quejas, demandas y sanciones que genera el mal funcionamiento del servicio en Arousa


VILAGARCÍA / LA VOZ

Quien aguardase alguna sorpresa en la adjudicación de las principales rutas del transporte público de pasajeros en O Salnés, a las que Monbus renunció y acaban de ser renovadas, puede irse olvidando de ello. La Dirección Xeral de Mobilidade anunció hace semanas que una quincena de empresas aspiraban a hacerse con los servicios reformados, que ahora se denominan O Grove-Vilagarcía con anexos. Se trata de dos trayectos que comunican la capital arousana con la villa meca y con A Illa, a los que se suman otros dos que, básicamente, prolongan estos recorridos hacia el Hospital do Salnés. Pues bien, el departamento autonómico acaba de conceder el contrato a una alianza de compañías, la mayor parte de las cuales pertenecen al mismo grupo lucense que operaba las viejas líneas. Estas permanecerán en vigor hasta el 7 de agosto. A partir de entonces, Monbus seguirá gestionando los autobuses que recorren la comarca, con la salvedad de que lo hará bajo las nuevas condiciones.

Mobilidade insiste en que esta primera fase no es más que un diseño apresurado, forzado por las renuncias de las empresas que operaban la mayoría de las líneas de pasajeros en Galicia. El diseño definitivo se implantará en el 2019, cuando caduquen la totalidad de las concesiones.

Obviamente, a la Xunta le queda por delante un arduo trabajo de inspección, control y análisis para corregir las escasas frecuencias de los viajes o la flagrante descoordinación con respecto al ferrocarril. Pero existen otro tipo de razones que deben mover a la Consellería de Infraestruturas e Vivenda a vigilar de cerca la prestación del servicio durante los dos años que quedan por delante. Monbus acumula una copiosa lista de denuncias, quejas y sanciones por el mal funcionamiento de las líneas arousanas.

En el 2002, el deterioro del transporte en la comarca llega al Parlamento a través del BNG. Un año más tarde, el alcalde de Catoira, Alberto García, se queja de la supresión de servicios. En el 2004, la Xunta exige a la firma un férreo control de horarios ante las reclamaciones de los usuarios y del propio Concello de O Grove. En el 2007, una vecina de Cambados denuncia a Monbus por eliminar frecuencias. Un año después, un grupo de veraneantes se quedan en tierra en Vilagarcía, sin poder subir al autocar de Cambados. En el 2010, la dirección xeral multa a la empresa con 3.301 euros por incumplir itinerarios y paradas. Otra sanción, en este caso de mil euros, cae en el 2016, mientras en O Grove se recogen 600 firmas de protesta. Cualquier reajuste del sistema debería atajar este tipo de episodios. El tiempo lo dirá.

Cinco de las seis compañías que se llevan el contrato pertenecen al grupo

La unión temporal de empresas que operará el servicio de O Salnés está formada por La Unión, Castromil, Monforte, Hispano Igualadina, Autobuses Alcalá y Acha García e Hijos. Solo esta última, con sus cuentas pendientes de presentación desde hace años, no está vinculada a Monbus. En la comarca seguirá funcionando una quinta línea, la que une Santiago y O Grove, en manos del mismo grupo, pero ni puede solaparse con las otras cuatro ni recoger pasajeros intermedios.

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