«Se ha demostrado que el Atlantic Fest es una experiencia»

Caneda admite que, pese a lo arriesgado de la apuesta, el resultado ha valido ciertamente la pena


vilagarcía / la voz

No es posible disociar a Antonio Caneda de la música. El vilagarciano lleva toda una vida dedicada a su pasión y hoy por hoy es uno de los profesionales de referencia de la industria en Galicia. Su última creación, el Atlantic Fest, celebrado el pasado fin de semana en A Illa, concitó un aplauso colectivo: el numeroso público asistente se marchó satisfecho, los artistas directamente entregados a la causa y sus compañeros de profesión impresionados por el resultado de una aventura que, en origen, parecía arriesgada. Con la criatura ya en marcha, la cabeza de Toño, como todo el mundo lo conoce, sigue en plena ebullición: el Atlantic Fest 2017 ya está en marcha.

-Para comenzar una cuestión de obligado cumplimiento, su valoración del festival.

-La valoración es super positiva. Al principio todo era un tanto arriesgado porque estábamos impulsando un concepto totalmente nuevo, pero al final la gente se fue con un gran sabor de boca porque se ha demostrado que el festival es una experiencia. Y estoy convencido de que esa gente el año que viene volverá. La verdad es que se renovó mucho el público, notamos que este año vino gente que nunca había estado en el Festival do Norte.

-Al final el Atlantic Fest ha dado vida a esa versión galaica del festival de Glastonbury sobre la que tanto se había escrito en las semanas previas a su celebración. Han creado el festival familiar.

-Así es. Hubo incluso diferentes tipos de públicos: el que vino a las doce de la mañana, estuvo allí hasta las diez o las once de la noche, y después entró otro público más joven para José González, Temples... Era una apuesta arriesgada y no sabíamos cómo iba a funcionar, pero todo salió impresionante. De hecho, muchos artistas querían quedarse... [Risas]

-Esa era otra de las cuestiones que le iba a preguntar, la valoración del Atlantic Fest por parte de los artistas fue abrumadoramente positiva.

-Sí, sí, pero ten presente que al principio, cuando le planteábamos a Nacho Vegas o a Xoel tocar a las dos o las cuatro de la tarde, pues les resultaba un tanto extraño porque ellos son cabeza de cartel, pero después se confirmó que es un formato fantástico y ellos estaban encantados. Nacho Vegas le comentó a Susana [Laya] que este era el festival que llevaba años buscando y Xoel disfrutó muchísimo, estuvo allí bailando con su mujer y su pequeño en el concierto de Cooper, que al final no deja de ser una gran referencia para todos nosotros.

-¿Quizás la imagen del festival es la llamativa presencia de niños?

-Es que no deja de ser una actividad cultural. Te lo explico de otra forma: a ti te gusta el fútbol, y compartes con tu hijo el fútbol, te gusta el básket o nadar, e igual... Si te gusta la música, ¿por qué no la vas a compartir con tu hijo? Pues esa es la realidad del Atlantic Fest, tú estás allí disfrutando de algo que te gusta muchísimo, y lo haces con tu hijo, que es feliz porque le gusta y te ve feliz.

-Ahora ya han pasado lo peor, ya han puesto en marcha el Atlantic Fest y ha demostrado que tiene todo el potencial para ser un éxito. ¿Cómo ve el futuro del festival?

-Hay cosas que habrá que retocar, pero se va a mantener esta misma vocación, un festival familiar que, por encima de todo, es una experiencia. Vienes con tu familia por la mañana, disfrutas de la música, de la playa, de la comida, del entorno... Hemos creado ese ambiente y de hecho la gente nos decía, ‘oye Toño, que el festival no crezca más eh’, porque realmente es un festival muy cómodo y en el que además hemos dinamizado toda A Illa.

-Ese era otro de los retos y ciertamente la prueba queda superada. El Atlantic Fest ha sido un festival transversal que ha alimentado cada rincón de A Illa.

-Es verdad, desde la zona del cámping que está en el otro extremo, hasta el centro del pueblo, el auditorio, el escenario principal de O Vao, D’Tascas, la plaza de abastos... Para nosotros ha sido una sensación fantástica porque además todo el mundo se implicó muchísimo.

-El hecho de que la zona de cámping estuviese en un extremo de A Illa y el escenario principal en otro, que podría parecer un hándicap, a la hora de la verdad resultó un acierto, porque creó dos ambientes muy distintos, uno más movido y el otro para descansar y relajarse.

-Fue un valor añadido más. El vídeo que grabó Mónica Irago y publicasteis en la Lavozdegalicia.es era muy indicativo, un ambientazo en el escenario principal y otro de relajación y naturaleza en el cámping. Ahí se apreciaba muy bien esto de lo que hablamos.

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