Recreos de sacho y fouciño en el instituto de A Illa

Los alumnos dedican tres días por semana a cultivar y cuidar el huerto situado en el patio

El cuidado del invernadero corre a cargo de los alumnos de primero de la ESO, tres días por semana.
El cuidado del invernadero corre a cargo de los alumnos de primero de la ESO, tres días por semana.

No es una asignatura ni cuenta para la nota pero sirve para aprender cómo se cultivan verduras y hortalizas al modo tradicional y que la agricultura de toda la vida cuesta un riñón. Unos cuarenta alumnos del instituto de A Illa de Arousa han decidido cambiar la pachanga de los recreos por el sacho y el fouciño. Los lunes, martes y miércoles, de 11.30 a 12.00 horas, se calzan las botas de goma y se arman con los aperos de labranza y se dirigen al pequeño huerto situado en la parte trasera del centro. Hace años que en A Illa están apostando por la agricultura ecológica como actividad complementaria y así han nacido un vivero de plantas, un hospital de árboles y un invernadero y un huerto en el que cultivan lechugas, brócoli, coliflor, repollo, ajos, fresas...

Los clubes

La especialización es el futuro así que los de primero de la ESO se encargan del invernadero, los de segundo, de abrir las surcos y los de tercero, de eliminar del terreno de malas hierbas que, en septiembre, lo colonizaban todo. Así surgieron el «club do sacho» y el «club do fouciño»; sus componentes ganan cada vez más pericia en el manejo de estas herramientas e incluso prueban a hacerlo cantando. Un ¡Aé, aé! coral les sirve para sachar sin perder el ritmo y la letrilla del Sementar sementarei, loguiño de clarear... les ayuda a ponerse en situación. No se queda ahí la cosa. As Correolas da luz, el grupo de pandereteiras del instituto formado por profesoras, madres y alumnas, han empezado a preparar una «aña», música resultante de golpear una piedra contra un sacho, al más puro estilo de Mercedes Peón. De momento están con los ensayos y el estreno está previsto para el festival de Navidad. Para entonces ya habrá coles y lechugas que estén para comérselas, aunque a los chavales parece que les gusta más cultivarlas que llevárselas a la boca. Por lo demás, dicen que están encantados de ejercer de agricultores «aínda que doe o lombo» y le salte de vez en cuando alguna rata. La dirección de este proyecto agrario corresponde a las profesoras Charo, Libertad, Sonia y Cristina y el material lo pone el programa de la Fundación Fernández Latorre, Voz Natura.

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